• Columna 7

REINVENTARSE

Por: Elsie Betancourt.


La energía con que encarar este 2022, recién unas semanas de estrenado, está siendo torpedeada por la sensación de ir a ver una película a la que uno llegó después que empezara ésta, por culpa ahora del bendito Ómicron. La variante sigue en ascenso, aun entre los ya vacunados y con 3as dosis. Este nuevo brote nos encuentra fastidiados y aburridos a todos. Lo que podemos rescatar del 2021 fue que pudimos volver a estar juntos: hubo Olimpiadas, conciertos, reuniones familiares, protestas multitudinarias y reencuentros con amigos; aunque siempre con la espinita del temor, la desconfianza y el tapabocas. Al recibir el 2022, reconforta estar en comunidad y con la alegría de emprender un nuevo año como quien inicia una aventura emocionante.


Muchas son las expectativas que todos tenemos en distintas áreas. Nada está claro por ejemplo en el ámbito político, el país está muy polarizado ya que hay candidatos empecinados en dividir al país entre ricos y pobres; muchos son los temores y pocas las definiciones “claras” de lo que pueda sobrevenir en ese entorno.


La polémica desatada en torno al llamado del Papa a tener más hijos en vez de mascotas ha generado muchas inquietudes, yo, que soy una amante de las mascotas, creo que éstas complementan la familia y desarrollan y despiertan en los hijos y en todos, la sensibilidad, la responsabilidad y el amor hacia otros seres vivos que merecen tener su espacio así como nosotros “los más evolucionados” lo tenemos. La lección que nos dio el “habitante de la calle” que le festeja el cumpleaños a una de sus 2 mascotas nos muestra lo que éstas pueden sacar de un ser humano, aun estando éste en la indigencia: ternura y amor desinteresado (que actualmente brilla por su ausencia en muchas personas).


Reflexionando sobre lo que dijo el Papa, si hay parejas que no desean tener hijos, es una decisión que se debe respetar porque ciertamente hay que cumplir con los deberes afectivos y legales, que se generan. Hay que asegurarse de no abandonar a los hijos a su suerte y no criarlos bien. Ese es el punto de quiebre en el tema: Los que nacen con el pan debajo del brazo, son siempre bienvenidos pero los que no, se les pasa la pelota a los padres para que planifiquen y sean ellos los responsables con su tenencia, cosa que a veces es difícil, por la falta de equidad, recursos, educación, esperanza y trabajo.


En este 2022 se requiere tener una mentalidad animosa que fortalezca los objetivos que siempre a comienzos de año nos fijamos. Reforzando esa idea, leí hace poco un mensaje de Paulo Coelho que decía: “Deshazte de quien duda de ti, únete a quien te valora, libérate de quien te estorba y ama a quien te soporta…” lo que me lleva a pensar que hay muchos eventos que acaban con la energía de cualquiera y más si estamos comenzando un nuevo año: los chismes, dormir poco, pensar de más, alimentarse mal, no vivir el momento, querer agradar a todos, reclamar todo el tiempo, tomarse todo personal, quedarse preso en el pasado.


Entre los objetivos que nos fijamos al comenzar un nuevo año, debería tenerse en cuenta, el sanear nuestra energía mental, motor de nuestros actos para llegar a esa orilla en donde todo comienza. La Gratitud, energía poderosa debe ser la ola que impulse todo lo que salga de nosotros, no hay que dejar que los años pasen sin ser felices, porque hay mucha gente que respira pero no vive. Cuando se reinventan caminos me parece que se pueden consolidar de la mejor manera los sueños. Digo reinventar porque por lo general, todos los años fijamos metas y propósitos, que al cabo de unos meses puede que se desinflen por la no persistencia. El final de un año y el comienzo de uno nuevo nos deben llevar a intentar cosas nuevas, ya sea saliendo de nuestra zona de confort, arriesgándonos y no claudicando ante los esfuerzos que haya que hacer para alcanzar lo que queremos sobre todo en las actuales circunstancias. Como suelen decir: los cambios no vienen con el año nuevo, llegan cuando uno decide cambiar.


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