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EL IMPERIO DE AGUAS NEGRAS DE FUERZA CIUDADANA

Por: Rosember Rivadeneira Bermúdez.


La crisis sanitaria que padece Santa Marta exige a los transeúntes atrevidos un curso de apnea avanzado para evadir la putrefacción que emerge a cada paso. Algunos se auxilian con pañuelos perfumados, otros presumen su experticia en salto largo o con garrocha para no caer en la fuente de heces que brota por las calles, o en la que ha sido abandonada por indigentes y ciudadanos indolentes.


Transitar y respirar por la ciudad constituye una proeza. Basta con inhalar brevemente en algunos parajes para realizarse la depilación nasal definitiva.


La sociedad no cesa de experimentar episodios de tristeza, ira e indignación al contemplar las playas de la Bahía y el Rodadero convertidas en vertedero de aguas negras. Lamentablemente, ignoran los bañistas el riesgo biológico enfrentado al sumergirse en estos atractivos turísticos.


La ausencia de acciones gubernamentales durante los doce años precedentes ha impactado negativamente en los pequeños comerciantes, como es el caso de quienes expenden alimentos en la bahía, los cuales fueron ubicados en un sector deprimido del camellón, agobiado por gases tóxicos y putrefactos, emanados de las aguas negras que recorren el lugar y se vierten en el mar.




El Parque de los Novios es un sector de gran acogida para nativos y turistas. Allí funcionan restaurantes, hoteles y lugares de entretenimiento, pero, usualmente, está cercado por aguas pútridas y gases nauseabundos. Debido a la desidia de la administración pública, algunos comerciantes pierden la inversión, reputación y clientela porque las aguas negras toman posesión de los locales comerciales.


Pero, si en el comercio llueve, en las áreas residenciales no escampa. El barrio Pescaito, tierra de grandes glorias del deporte e insignes personajes, alberga una población sitiada por aguas residuales.



La temporada de lluvias no es la responsable, y tampoco los supuestos hábitos incorrectos de los residentes, pues la crisis sanitaria no cesa en invierno ni en verano.


A lo anterior se agrega el infame castigo del desabastecimiento de agua potable. Abrir el grifo en los hogares es equivalente a una descarga del retrete.


El tiempo no borra de nuestra memoria la instrumentalización y el engaño de Caicedo al Pibe Valderrama con el propósito de sofocar la revuelta popular, mediante la exhibición de un certificado espurio de disponibilidad presupuestal. Fuerza ciudadana, a modo de retaliación política, al momento de suceder al Alcalde saliente Juan Pablo DiazGranados Pinedo, dejó perder los recursos destinados a contratar la solución del suministro del agua potable y el cese de la crisis sanitaria de la población.


La problemática se ha extendido a innumerables barrios de la ciudad, aquejando a todos los estratos sociales y, para vergüenza institucional, no se salva ni la residencia del Alcalde.


La población se debate entre oler a cebollín o enfermarse al entrar en contacto con agua infectada de E. coli.


En Santa Marta no es necesario consumir alimentos ricos en fibra. Un vaso de agua de la grifería es suficiente para combatir el estreñimiento. Por eso, la Enterogermina y el Bisbacter hacen parte de la canasta familiar.


La avenida del Ferrocarril, desde la intersección con la avenida de los estudiantes, incluyendo el trayecto hacia el Centro Comercial Ocean Mall y hasta la glorieta del barrio El Parque, es un infierno mal oliente. Qué vergüenza transportarse por ese corredor vial. No es extraño ver al interior de los vehículos a los pasajeros cubrirse la nariz y culparse mutuamente, hasta que algún intrépido, afanado por colocarle fin a la agonía que calcina fosas nasales y pulmones, baja el vidrio y descubre que el enemigo se encuentra afuera. Propongo reinaugurar esa avenida y designarle como nombre “el aliento del comunismo”.


La remodelación de la quinta avenida, obra instrumentalizada por los naranjas para enquistarse en el poder, desesperada ante el sufrimiento del pueblo, cobró vida para atestiguar ante la ciudadanía que es incapaz de resistir la precipitación de agua lluvia, que carece de drenajes adecuados y que vomita aguas negras sin que nadie la contenga. Confiesa que la publicitan como una taza de oro, pero es un centavo de plomo.


Ante la incapacidad de ofrecer soluciones realizables, los dirigentes de fuerza ciudadana justificarán la catástrofe sanitaria, argumentando que los sectores nauseabundos son espacios habilitados para que los halitosos conversen sin temor a ser discriminados, y a continuación escucharemos al comité de aplausos exclamar un ¡hurra! para seducir la intención de voto de la nueva población beneficiaria de las políticas del cambio.


Mientras no se realicen obras públicas que impidan el vertimiento de aguas negras y la emisión de gases tóxicos en la ciudad, recomiendo llevar a la mano una bala de oxígeno y aplicarse vick vaporub en las fosas nasales para transitar por Santa Marta.


A quienes administran el poder, les resta poco tiempo para idear mentiras con sabor a miel, para alimentar el irracional odio de clases sociales y entorpecer el razonamiento de los incautos; para sobornar con centavos a los borrachos de barrios populares e inducirlos a elevar proclamas a favor del nefasto comunismo. No hay otra manera, porque la estrategia de culpar a los de antes se agotó.


En las vallas publicitarias, izadas sobre aguas negras, cual catálogo de la maldad, exhibieron a nuevas y antiguas caras portadoras del veneno naranja para conservar al pueblo en la desgracia.


El Samario sufre los efectos sanitarios de la contaminación, pero también los económicos, debido a la quiebra de los negocios y la devaluación de las propiedades. El gobierno territorial suma doce años mintiendo, mientras que el pueblo, del presupuesto no recibe un solo peso.


En la plaza de Bolívar, la estatua del Libertador cobró vida, se cubrió la nariz con la cola del caballo y exhortó a samarios y magdalenenses a darle la espalda a los de fuerza ciudadana. Luego, empuñó y desenfundó la espada para acompañar al pueblo hasta el Santamar Hotel para que lograra divorciarse de títeres y timadores.


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1 commentaire


rongo54liceo
26 nov. 2023

Es la màs impresionante y fundamentada radiografìa de la ciudad històrica de Santa Marta, con su crisis aguda de emergencia sanitarìa, donde por primera vez, un ciudadano de buenas costumbres, adogmàtico y con mucho sentido de pertenencia, se atreviò a encuerar la situaciòn ambiental, con evidencias fotogràficas, quien mostrò de una manera real, lo que està sucediendo con la administraciòn gubernamental distrital. Un recorrido cruel sin tapujos con argumentos sòlidos y mucho olor nauseabundos de los que se huelen en la ciudad turìstica de Bastidas. Todo esto con la mirada indiferente de las autoridades ambientales que se subieron a los picos de la Sierra Nevada de Santa Marta para no darse cuenta de la tragedia sanitaria urbana de la ciudad…

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