• Columna 7

ROBOMBIA

Actualizado: oct 5

Por: Rafael Porto C.


“El banquete del corrupto siempre ha sido la necesidad del pobre. La corrupción es una alianza perversa entre el sector público y una porción del sector privado con la complicidad de una parte del pueblo”.


Un término que no existe en el diccionario de la Real Academia, pero que bien se podría emplear para referirse a Colombia sería Robombia. La R en mayúscula porque aquí no hay robo chiquito. La corrupción ha sido uno de los principales problemas políticos, y sociales no solo del país sino también de la humanidad. La corrupción ha estado presente en la conducta del ser humano desde tiempos inmemorables, pues, Grecia y Roma tampoco escaparon a ella. La brújula interna que guía al hombre a hacer lo correcto ha estado ausente por siglos, en otras palabras, existe ausencia de aquel sentido moral que permite distinguir entre el bien y el mal. La corrupción es universal, ha estado presente en todas las épocas y en las distintas formas de gobierno.

Utilizar la corrupción como práctica habitual para alcanzar objetivos personales es abusar del poder, de funciones o de medios para sacar provecho económico o de cualquier otra índole, se refiere en todo caso, al mal uso del poder público para obtener una ventaja ilegítima. Éste fenómeno social ha penetrado en todos los niveles de la sociedad. Insistimos en que todo el que cometa actos de corrupción debe ser declarado enemigo de la patria.


Origen y factores que influyen en el fenómeno de la corrupción


Históricamente el fenómeno de la corrupción ha sido connatural al Estado colombiano. Desde la colonia se vienen con todas esas prácticas que desfiguran la tarea del servicio público. Como dato histórico se conoce que el primer acto de corrupción en el país obedece a la pérdida de 5 mil pesos oro de la Corona que sacudió a la ciudad de Santa Fe de Bogotá en el año 1602. El presidente de la Real Audiencia, don Francisco de Sande habría sido el hombre que inauguraría formalmente el fenómeno de la corrupción.


El presidente Sande había regresado a finales de agosto de España, y en Madrid le habían entregado cinco mil pesos oro, en efectivo, para que los consignara en la Tesorería del Virreinato, sin embargo las monedas nunca aparecieron. En ese momento aparecería nuestra desgracia, de ahí en adelante la corrupción estaría presente en la vida nacional. Ésta conducta ha estado presente en todos los gobiernos, en los tribunales de justicia, en el Congreso, en las Fuerzas Armadas, en las instituciones educativas, en el deporte, en el mundo del entretenimiento, y hasta en los reinados de belleza.


Es claro entonces que el fenómeno es de vieja data en el país, pese a todos los esfuerzos. En 1824, Simón Bolívar siendo presidente expidió un decreto en el que estipuló la pena de muerte para quienes se robaran más de 10 pesos del erario. Sin embargo, ni la pena capital para los corruptos logró entonces desterrar la corrupción.


Otro de los orígenes de la corrupción en el país se encuentran en las campañas electorales. Un caso reciente en corrupción electoral es el de Aída Merlano. Un hecho importante fue el acaecido el 19 de abril de 1970, donde se especula que hubo corrupción en las elecciones presidenciales de aquel entonces, cuando Misael Pastrana Borrero y el General Rojas Pinilla se disputaban la primera magistratura del país. A raíz del fraude electoral surgió el movimiento guerrillero 19 de abril (M-19). La corrupción electoral tiene los efectos más profundos porque desvía la voluntad del pueblo y afecta la democracia.


Ahora bien, la justicia tampoco se ha salvado de éste flagelo, nos referimos al caso de corrupción judicial y política más importante en la historia del país; el cartel de la toga. El caso se destapó en el año 2017, en el cual miembros de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, a través de fiscales con funciones de vigilancia, cometieron los delitos de cohecho y concusión.


Efectos de la corrupción


La corrupción tiene impactos negativos en sectores como la economía, y la política en el país. Hace crecer la desconfianza en las instituciones, en las personas, en el sistema político, y en la democracia misma. Ésta es una de las razones por las cuales la sociedad ha dejado de creer en la justicia y en la política, esto podría explicar el abstencionismo en los distintos comicios electorales.


Algunos analistas afirman que la corrupción es una de las causas que más provocan muerte en la sociedad por el mal manejo de los recursos públicos, la implementación de servicios de baja calidad, la ausencia de garantías en la salud, entre otros factores.


¿Cómo podríamos enfrentar la corrupción?


Para frenar la corrupción se debe reducir la influencia de los grandes capitales en la política, y promover la inclusión en los procesos de toma de decisiones. Es fundamental que la sociedad modifique sus comportamientos, urge reducir la tolerancia a la corrupción, no hay mejor sanción que la sanción social al corrupto, el desprecio, de manera que el repudio a estas conductas es clave. También el castigo en las urnas es fundamental. Ahora bien, Colombia es un país hipercorrupto y no hay que perder de vista, la pequeña corrupción que es casi invisible, imperceptible, esa que se ve todos los días, la que abunda en la calle, la corrupción “chiquita”.

Es necesario fortalecer la justicia, pues mientras exista impunidad, mientras los poderes tengan dualidad de funciones, de nada valdrán los esfuerzos que se hagan, porque no existirán penas que realmente impidan que la corrupción siga cabalgando en el país, y destruyendo la moral de los colombianos. Urge moralizar el Estado en toda su dimensión, para lograrlo debe existir la enseñanza de la ética y la moral, durante el proceso de aprendizaje del ciudadano colombiano, todos debemos estar comprometidos en enfrentar la corrupción, desterrarla para siempre de un país que desea un desarrollo económico, y una mejor calidad de vida para cada uno de sus ciudadanos.

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