• Columna 7

EL REMEDIO PEOR QUE LA ENFERMEDAD

Actualizado: hace 5 días

Por: Iván David Correa Acosta.


El día viernes previo a esta medida de cuarentena de fin de semana, me desplacé a hacer mis compras debido a que era mi día de salida y mi sorpresa fue totalmente increíble al ver la cantidad de supermercados, panaderías, tiendas, centros comerciales con grandes aglomeraciones en sus filas de ingreso, además de la cantidad de trancones en las vías de la ciudad, una escena de caos total que recuerda los días pre-pandémicos que vivimos, la ciudad estaba hacia las 5 p.m. en una escena de normalidad total, a juzgar por su calles. Y es que esto no es algo anormal, de hecho, las cuarentenas de los fines de semana causan este fenómeno, un efecto rebote totalmente contraproducente que termina por generar más contagios de los que busca evitar los entes gubernamentales.


La situación no es solamente en Santa Marta, a nivel nacional vivimos la misma situación en donde estas medidas a medias generan un efecto rebote que en vez de disminuir los contagios, crea una falsa sensación de seguridad, una ruina económica para los negocios nocturnos y que más generan ganancias los fines de semana, y un aumento trepitoso de los casos. Mientras la conciencia del autocuidado siga en decadencia, de nada servirán las restricciones llevadas a cabo por los gobiernos distrital y departamental si, aunque estas llevan casi dos semanas en circulación, los contagios no paran de subir.


A eso tenemos que sumarle una nueva dinámica del virus, en la que no podemos desconocer que ya estamos luchando contra mutaciones, estas nuevas cepas son las causantes de que el virus se haga más mortífero entre los más jóvenes y a la vez más contagioso, lo que explicaría la subida súbita de contagios y muertes en cuestión de semanas, como en ningún otro momento de la pandemia. Mientras es en este momento que el autocuidado debería reforzarse, los ciudadanos ya se encuentran fatigados de éstas y prefieren arriesgarse a pesar de una tercera ola que se vino con todo y esta vez más que a contagiar, a matar.


Sin embargo, tenemos un arma en nuestras manos como en ningún otro momento de la pandemia y que nosotros tenemos la ventaja de utilizar y esa es la vacunación. Tenemos un arma en las manos y tenemos que utilizarla para hacerle frente a la mayor amenaza que ha tenido la salud pública colombiana y mundial en los últimos 100 años, los ejemplos de superación del virus ya empiezan a verse. Casos como el de Israel ya se comienzan a replicar en varias partes del mundo como el Reino Unido y muy pronto Estados Unidos, ya empiezan a mostrar resultados importantes. El arma ya se está usando, pero nosotros soltamos las balas mucho más lento, haciendo que no se use en pleno recrudecimiento elevado de la pandemia.


Los samarios ya ven las cuarentenas como una situación ineficaz y además sin efectividad para frenar el aumento de casos, como se dice coloquialmente: “o todos en la cama o todos en el piso”, haciendo referencia a que debe o declararse cuarentena general por 15 días o no hacer cuarentenas, y no hacer cuarentenas los fines de semana, algo que en pleno pico de la tercera ola ha demostrado ser más dura que las anteriores y que requieren medidas de su mismo calibre.


Es en este momento que tenemos que decidir entre seguir con la misma restricción contraproducente o si irnos por una vía segura, aunque impopular, ya que esta situación en la que estamos no genera ningún efecto en el aminoramiento del virus, al contrario, lo fortalece con la formación de aglomeraciones, de otro modo habremos tenido que decir que definitivamente el remedio salió peor que la enfermedad.

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