• Columna 7

MARADONA: “LA IDEA”

Por: Ricardo Bolaño González.


Pensé mucho en escribir estas líneas, primero porque ha sido el tema de esta semana y realmente uno más o uno menos ni quitaba ni ponía. Segundo, me había propuesto una temática que quería seguir abarcando y no quería cambiar de rumbo. Y finalmente porque no es fácil hablar de una figura tan compleja. Sin embargo, aquí estoy, dedicándole unas líneas, porque sea como sea el pasado miércoles una parte del futbol murió.


No vale la pena hablar de Maradona “el hombre”, fue plato de comida durante toda su vida, desde el mismo instante que se tuvo conocimiento de su enorme talento siempre tuvo alguna cámara encima que desnudó totalmente al ser humano, a tal punto de nunca más lograr recobrar la intimidad que merece cualquier mortal.


De “el jugador”, mas que palabras están ahí toda una cantidad de videos donde cualquiera puede ver al ser excepcional que, como diría Andrés Calamaro, nació con “el don celestial de tratar muy bien al balón, es un guerrero”, frase sublime donde se resume lo que significó Maradona en la cancha, no sólo talento e imaginación, sino liderazgo y ganas de dejarlo todo en la cancha por los equipos en los que participó.


Prefiero detenerme en otro punto, tal vez el menos tocado, el de Maradona “la idea”, donde podría entenderse porque el pasado miércoles por un día completo todo giró en torno a una persona con múltiples errores humanos, de quien incluso se debate si ha sido o no el mejor jugador de fútbol de la historia.


Era muy niño durante la edad de oro Maradoniana de 1984 a 1988, por lo que realmente no tengo recuerdos de esa época, soy solo un testigo de oídas de mi padre, quien la vivió y disfrutó, y de la cual puedo entender algo simple, marcó a toda una generación por lo que alcanzó a representar. Porque el futbol tiene muchas narrativas líricas que se asemejan a las grandes epopeyas.


Imagínense solo un momento, olvídense del nombre, y miren a aquel chico de barrio pobre, inocente, latinoamericano, además, cuyo único futuro cierto es tratar de seguir los pasos de sus padres, y evitar a toda costa caer en el lado oscuro de la sociedad, pero que ha sido bendecido con un talento donde parece no tener par… y gracias a ese talento alcanza la cima del mundo.


Pero agréguele contextos casi únicos: el lugar donde creció no sólo sufrió una fuerte dictadura, sino que afrontó una guerra, que como todo trae mucha pobreza, tristeza, muerte… y de una u otra forma él tiene la posibilidad no sólo de traerle alegría a su pueblo, sino de vengar el sufrimiento de todo un país, no a través de las armas, no estamos frente a una persona con esa clase de violencia, la venganza llega a través de una gesta deportiva nunca antes vista y que seguramente perdurará muchos años más.


Pero esa no es la única epopeya. Cuando estás alcanzando la cima del éxito, y podrías escoger el club que quisieras, decides irte a uno chico, de esos que jamás en su historia han ganado algo, y que además se encuentra ubicada en una región pordebajeada por las grandes urbes del país. El chico llega, y de su mano, de su talento, de su liderazgo, lleva a ese club a lo mas alto de la Liga y del continente.


Por último, cuando deja de ser jugador, y le queda más fácil aprovechar su retiro para buscar la tranquilidad que siempre le había sido esquiva, prefiere no quedarse callado ante las injusticias y comete una doble equivocación: ir contra el sistema, decir lo que al poderoso no le conviene que se sepa, aquel drogadicto y tramposo siempre tuvo razón en cuanto a la mafia de la FIFA, la tuvo, y por eso pagó un alto precio.


Por eso para mí, Maradona mas que un jugador excepcional representó eso, la lucha contra las injusticias, el sueño por la superación, la rebeldía contra el poder, el David que no teme enfrentarse a Goliat para defender a los suyos, y si tocar morir, dejarlo todo en la cancha. Eso lo convirtió para toda una generación en un Dios, aunque yo prefiera denominarlo una idea, porque los ídolos terrenales son de barro, y las caídas generalmente son perversas.


¿Acaso no se trata de alguien que merece los grandes poemas de Homero o de Sófocles? Por eso tantos han dedicado su talento para que a través de la música y las letras no se pierda el legado de quien terminó siendo una idea. Y como todo grande, su caída fue igual de poética, su declive futbolístico y humano empezó el 3 de julio de 1990 cuando su selección argentina enfrentó a la selección italiana precisamente en el Estadio de Nápoles… ¿díganme si acaso no es cruel el destino? Y como cereza en el pastel su muerte coincide en la época donde resulta imposible hacer fastuosos homenajes.


Con Maradona se fue el fútbol de potrero, el futbol de barrio, jugar por el simple deseo de jugar, divertirse con la pelota y jugar por gloria, no por títulos. Ahora todo es monopolio, todo es dinero, todo es poder. Por eso me voy con una anécdota de uno de sus compañeros, José Luis Brown, con la que pretendo afianzar el punto: “La noche anterior al partido no dijo una palabra, ni una, cenó y se encerró solo en su pieza, esa noche no escuchó música, tampoco hizo chistes, no hizo nada. Pensamos que se sentía mal, yo lo observé todo el tiempo, todo el tiempo que pude lo observé. A las 2 de la mañana salió al balcón mirando a la nada estaba pensativo, me le acerqué y le pregunté ¿Diego qué pasa? Solo me sonrió y me dijo que hacés despierto anda a dormir, pero me lo dijo con una sonrisa. Al otro día del partido fue el primero en estar listo, y nos animó a todos nos dio arengas y aliento. Al salir del campo iba pecho adelante y miraba en alto, no dijo una palabra estaba serio, solo miraba a los ingleses. Cuando terminó el himno se escuchó este grito: vamos eh, vamos que estos HDP nos mataron a nuestros pibes, nuestros amigos y vecinos. No podemos perder”.


¡Hasta la victoria siempre, Diego!

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