• Columna 7

¿QUÉ RELACIÓN POSEE EL LIDERAZGO DE JEFF BEZOS Y EL PRIMER PRINCIPIO DEL CÓDIGO LABORAL EN COLOMBIA?

Por: Bernardo Carreño Gómez.


La semana antepasada me llegó fortuitamente una nota periodística de Infobae a través de Google. Dentro de ella, se esgrimía que Bezos había expuesto dos postulados antes de retirarse como CEO de su compañía Amazon.


Es interesante realizar alguna reflexión en derredor de estos dos principios y el prorrumpido por el artículo primero del Código Laboral colombiano, dado que su relación se presenta intrasistémica defluída en campos diferenciales, pero que abordan una realidad que debe poseer una hermenéutica del más alto perfil cognitivo, si lo logramos, para decantar que si se hubiese aplicado la regla jurídica transcrita en este código se hubiese ahorrado muchísimas muertes y sangre en la historia de Colombia; es más, en muchos países de nuestro entorno planetario.


Dada, así, esta premisa, extrapolemos textualmente los principios bezosianos:


1. Esfuércese por ser el mejor empleador de la Tierra.


Esta formulación axial no está dada únicamente para el empresario, sino también en orden a las autoridades de una nación, y, todas las demás personas que, de alguna manera, posean servidores dentro de las actividades humanas, iniciando por nuestras casas.


Además, de este primer principio Bezos se da a la tarea de explicitarlo de la siguiente manera en función del liderazgo: “Los líderes trabajan todos los días para crear un entorno de trabajo más seguro, más productivo, de mayor rendimiento más diverso y más justo. Lideran con empatía, se divierten en el trabajo y facilitan que los demás se diviertan. Pero los líderes también se preguntan: ¿Están creciendo mis compañeros de trabajo? ¿Están empoderados? ¿Están preparados para lo que sigue? Los líderes tienen una visión y un compromiso con el éxito personal de sus empleados…” He aquí que sus reflexiones parecen estar preparando un nuevo advenimiento del liderazgo en todas sus facetas.


2. El éxito y la escala conllevan una gran responsabilidad.


Evidentemente, cada uno de nosotros somos exitosos, en ciertas pócimas, desde la mayor responsabilidad: la familia. Aquí, es donde se inicia el liderazgo por la coherencia inmanente que fluye hacia todas las demás dimensiones humanas.


Con gran tino, expresa: Debemos ser humildes y reflexivos incluso sobre los efectos secundarios de nuestras acciones. Nuestras comunidades locales, el planeta y las generaciones futuras necesitan que seamos mejores cada día”. Se observa aquí una profunda y exquisita prueba de su inteligencia emocional, a través de la inteligencia transcendental que nos permite observar hologramáticamente, desde una visión complexional de la existencia, uno de los fines últimos de nuestra existencia: ser mejores personas.


Son principios racionales de naturaleza ontológica y fenomenológica del trasfondo y de las vivencias que debiésemos poseer todas las personas humanas en todas las relaciones de intersubjetividad y de creación de cosmovisiones, patrones e imaginarios culturales y sociales.


Por defecto, parecería una decisión de redundancia dentro de las propuestas que nos ha mostrado el conocimiento del liderazgo en nuestra actualidad, pero, que, dentro de una aproximación histórica, muchas personas han aplicado esta visión fuertemente estructurada hacia esta dimensión humana desde otras perspectivas que se entretejieron en el silencio ido de nuestra memoria histórica: la perspectiva del amor, que no es otra cosa que la decisión de hacer el bien.


Ahora bien, qué significado se puede correlacionar desde los anteriores principios con el subyacente normativo expuesto por el artículo primero del Código Laboral de Colombia, prorrumpido, si no recuerdo mal, en 1950.


El acervo normativo de este postulado nos enseña que la finalidad primordial de este Código es la de lograr la justicia en las relaciones que surgen entre empleadores y trabajadores, dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio social.


Si en Colombia, y, demás países del orbe, se hubiese aplicado este principio del Derecho Laboral -in extrapolación histórica territorial- no hubiese habido el conflicto armado colombiano y muchas personas no hubiesen perdido sus vidas, hubiesen sido expulsadas de sus territorios, no se hubiesen conculcado sus Derechos Humanos y garantías fundamentales. Colombia, se hubiese adelantado 50 años en su historia nacional.


Es necesario afincar que el logro de la Justica entre empleadores y sus trabajadores contiene el primer principio bezosiano: esfuerce por ser el mejor empleador de la tierra. La Justica es, axiológicamente hablando, el primer fin y valor jurídico. El valor justicia contiene la misión de esforzarnos en ser mejores empleadores para liderar con empatía todo el desarrollo de nuestros emprendimientos y las demás empresas que se constituyen a lo largo de la vida de muchas personas, entre ellas el Estado: esta es una empresa en la que se confunde sociedad, territorio y soberanía. Apuntalar hacia allá la Justicia sería aconsejable en cualquier estado de cosas.


Concluye la regla jurídica que las relaciones económicas entre trabajadores y empleadores debe recrearse dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio social. Ese ejercicio debe llevar una gran responsabilidad para que se logre su éxito, tal y como afirmaría Bezos.


Como corolario de lo anterior, se puede hallar una exquisita correspondencia entre los principios de Bezos, no solo los postulados jurídicos labores, sino constitucionales, que deconstruyan una serie de principios que no permitan soslayar el respeto por la dignidad de la persona humana y que lleve al empleador a dignificarse, con humildad, dentro de su devenir existencial a partir de la experiencia humana que le permita desarrollarse y evolucionar transcendentemente.

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