• Columna 7

POESÍA JURÍDICA

Por: Jairo Arturo Fontalvo Sarmiento.


Hoy demando al sol porque los rayos tenebrosos del día causaron un grave perjuicio a la luna que le impidió alumbrar en la noche. Solo espero que el universo intocable de la sentencia del Juez, haga brillar las estrellas indemnizatorias del Daño Emergente y Lucro Cesante, pues los seres del planeta Tierra piden a gritos ser iluminados por la luna de la justicia y la verdad.


Denuncio a los vientos rebeldes por los delitos de Daño en Bien Ajeno, Homicidio y Concierto para Delinquir, pues con la complicidad irrefutable del mar y las olas, surgió el temible delincuente alias “el huracán” que constituye un peligro para la sociedad.


Interpondré la vacuna de la Acción de Tutela, para que el virus del Estado negligente no siga vulnerando derechos fundamentales a través de fallos incumplidos que se archivan por la inyección mortal del tráfico de influencias.


El río de la Acción de Cumplimiento exige que sus corrientes no sean desviadas por la indiferencia de algunas instituciones que arrojan a las normas jurídicas a la orilla del olvido y el desconocimiento.


Las ilusiones del ciudadano se interrumpen por la prescripción de sus derechos, el arco iris de su vida pierde los colores porque sus sueños pasaron a ser cosa juzgada, menos mal existe la nube bendita de los Recursos para subir al cielo de la Segunda Instancia.


Nada mejor que apelar a la rectitud y honradez para no estar inmersos en la pesadilla de un proceso judicial que nos lanza al abismo angustiante de providencias tardías y confusas. Evitemos acudir a los Peritos de la maldad para que nuestra alma duerma tranquila sin orden de captura o allanamiento.


No permitamos que el contrato de Dios con nuestra vida, adolezca del pecado de la nulidad para que las obligaciones no degeneren en la novación de nuestra consciencia, la cual puede ser alterada por el incumplimiento defectuoso de nuestros actos. Si caemos en el dolo y la culpa de la soberbia, no habrá fuerza mayor o caso fortuito que nos exima.


Nunca dejemos que el barco de la prosperidad sea amenazado por la tormenta de la Acción Ejecutiva, pues el trueno peligroso de un Embargo puede alejarnos del Puerto de la tranquilidad. Si somos víctimas de las olas desafiantes de las acciones temerarias o irregulares, hay que remar con más fuerza para defendernos con las Excepciones que nos lleven a la isla victoriosa de una sentencia favorable.


Las aves al ver su nido destruido, se quejan de las rocas dominantes del Estado. Deciden volar a los paisajes de la justicia, pero se chocan con la montaña de los términos vencidos. Se abrigan en las jaulas de los órganos de control, pero desisten tácitamente por la indiferencia a sus alegatos.


El jardín mafioso-político ha cultivado la planta de la corrupción a través del abono venenoso del Cohecho y el Peculado, dejando sin frutos al árbol del pueblo que solo puede florecer por el agua esperanzadora de la Acción Penal.


La Audiencia del alma cansada de los colombianos, tiene que suspenderse para impedir el juicio ilícito de quienes ostentan el Poder, pues las heridas patrióticas sanarán cuando el desierto procesal de la justicia, sea regado por la lluvia milagrosa de la ética, la moral y las buenas costumbres.

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