• Columna 7

¿PODRÍA LA FILOSOFÍA DEL DERECHO DESAPARECER?

Actualizado: jul 20

Rafael Porto C.


La garantía de que la sociedad exista y subsista está íntimamente ligada al derecho, práctica social que tiene como fin la justicia. Todo parece indicar que es inherente al espíritu humano cometer injusticia, por lo tanto es indispensable para la convivencia pacífica que el hombre cuente con un intrumento como el derecho que coaccione a los individuos a vivir en armonía.

La filosofía del derecho bien puede orientar o brindar luces para alcanzar un estado de paz relativa, pues ilumina y alimenta al derecho que está en constante construcción y evolución. El compromiso eterno del jurista es buscar en todo momento la justicia. Por su parte, la filosofía abarca el interrogante de la existencia y del sentido humano, o en otras palabras el sentido de la vida. En tanto que el sentido de la vida parece no tener límites, mientras exista el hombre, éste debe apoyarse en la filosofía para comprender la razón de su existencia.


Ahora bien, una sociedad como en la que hoy se vive, el rol de la filosofía del derecho se halla en serios problemas, simplemente porque el hombre está constantemente invadido por una avalancha de información que suelen confundirlo, y desorientarlo. El capitalismo salvaje conduce al hombre a la cultura del envase, es decir que lo que más interesa es el exterior (apariencias), de manera que el interior (lo espiritual) queda relegado en el rincón del olvido. En estos tiempos el hombre es un producto más, no en vano suele decirse que somos una “marca”, tanto es así, que se habla de marketing personal. Sin duda esto confunde más al hombre y lo sumerge en el mundo de la ignorancia, de manera que ni siquiera se reconoce, no sabe quién es y mucho menos hacia donde se dirige, en suma, no sabe a donde quiere llegar.

Así las cosas, es aquí donde la filosofía del derecho –que no a mucha gente le interesa– ha sido desplazada por la teoría general del derecho, sin percatarse –el hombre– que la filosofía del derecho –y por supuesto la filosofía– indaga sobre la existencia de los hombres y de sus relaciones jurídicas, además sirve de insumo al pensamiento del individuo que se interesa por el sentido de la justicia.

Es la filosofía y la filosofía del derecho la que nos puede ayudar a mantener los pies sobre la tierra y a apartarnos de tanta banalidad que circunda en el mundo posmoderno. Del examen anterior se advierte que analizando las condiciones complejas en la cual la sociedad está inmersa, no se puede pensar que la filosofía del derecho pueda ser reemplazada por la teoría general del derecho, entendida hoy en la dimensión de una ciencia del derecho con rango técnico, acorde con la concepción dominante, según la cual toda ciencia es teoría disciplinante y reguladora de lo real-concreto-material-objetivo.


Lo anterior podría explicarse así: la filosofía del derecho abarca y rescata la visión del hombre que opta por presentarse a través del diálogo, ya que el jurista, en su tarea de perseguir lo justo y al momento de definir la justicia no puede mantenerse mudo e inmóvil como un servil instrumento del derecho. Es así como el hombre rechaza todo proceso que tienda a convertirlo en un ente lleno de saberes técnicos, liberándose de ellos, no dejándose convertir en instrumento de los mismos.

Se plantea entonces, la diferencia entre los animales y el hombre. Aquellos no pueden expresar opiniones, viven en un universo biológico, pero no enuncian nada. No poseen la capacidad de interpretar las circunstancias de la vida, en cambio el hombre si discute estos asuntos y puede brindar una interpretación de la vida o sobre el sentido humano. No en vano el hombre es una identidad que se construye diariamente. Por otra parte los animales pueden satisfacer su hambre o su sed, el hombre por el contrario nunca está satisfecho.


Ahora bien, la filosofía del derecho nos ayuda a pensar y a repensar el derecho. Nos ayuda a no perdernos en el espacio de lo banal y sin sentido. La filosofía del derecho es el polo a tierra del derecho.


El hombre es el único ser vivo que puede hacer uso de la razón, de la palabra y la filosofía, de manera que la filosofía del derecho nos invita a la búsqueda crítica en relación con el conocimiento fenomenológico del hombre y su vinculación con el otro.

En síntesis, tanto el hombre como el derecho son seres vivos que permanecen en constante construcción y evolución y mientras perdure la existencia del hombre la búsqueda de la justicia es indefinida y que mejor instrumento que la filosofía del derecho para ese fin.


184 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo