• Columna 7

PETRO Y LA OSCURA PROPUESTA SOCIALISTA DEL CAMBIO

Por: Rosember Rivadeneira Bermúdez.


Se avecina un periodo tormentoso y ensombrecido, que el cielo imputará a un espíritu ennegrecido. En el territorio se ha izado la pútrida bandera socialista con la que se anuncia la desazón para Colombia, y de la cual descienden las gotas de heces a causa de las cuales también el Magdalena y Santa Marta decrecen.


El pueblo enceguecido pierde la razón, y corre el riesgo de extraviar las llaves para hacer de la democracia un instrumento de salvación.


Por eso el tirano ha virado las cartas del tarot y pronunciado el hechizo que abre las compuertas del infierno para liberar a los demonios carniceros que idiotizarán al pueblo, sugestionándolo nuevamente con doctrinas de odio y segregación, y conducirlo a emprender la senda de la inalcanzable prosperidad colectiva para que hagan parte de un pacto que se registrará en las fatídicas líneas de la historia colombiana.


No expreso en mis letras fantasía, sino el cumplimiento de la dolorosa profecía.


He ahí a nuestra vista a los líderes, prescindiendo del gabinete departamental y distrital para enviar a nuestros servidores a engañar a la masa electoral en busca de votos para Petro; el candidato Presidencial con el que Colombia podría experimentar una pobreza sin igual.


El Cambio, al candidato presidencial de izquierda promete donarle millares de votos en su cesta, manipulando al pueblo como a una horda de idiotas.


Los ingenuos ignorantes, a pesar del sufrimiento que padecen, de la búsqueda del irrealizable ideal socialista no han desistido, pues el entendimiento les ha sido recluido por los líderes que los conservan cautivos, para que sus sinsabores permanezcan en la fosa del olvido.


¿Qué ha sido del vendedor ambulante a quien el líder reiteradamente despoja de sus instrumentos de trabajo? ¿Dónde están aquellos que ven al tirano adquiriendo una nueva mansión, mientras continúan habitando en la misma casa de cartón? ¿Dónde están las familias que luchan por escapar de las pútridas corrientes de aguas negras que han sitiado a sus hogares? ¿Cómo se encuentran las finanzas y los proyectos de los sectores populares oprimidos que creyeron ingenuamente en las promesas de un cambio que únicamente al líder ha enriquecido? ¿Dónde están los trabajadores informales que eligieron a un salvador que hoy se ha convertido en su mayor perseguidor? ¿Dónde está el agua prometida que emergería por el grifo a favor de toda la ciudadanía? ¿Dónde están los que transitan temerosos, debido al aumento de la criminalidad estimulada por los políticos cada vez que se avecina la fecha electoral? ¿Cuántos años más deben transcurrir mientras el pueblo escucha las mismas promesas?


¡Qué tontos hemos sido! El odio clasista segregacional que el líder ha inoculado en la consciencia popular nos ha distraído, para que olvidemos la presencia de un cáncer que nunca ha desaparecido. El enemigo no es el que se enriquece con su trabajo, sino el tirano que pretende arrebatarnos el producto del esfuerzo de tantos años.


Sabrá acaso el elector que no existe un solo gobierno que, habiendo adoptado el socialismo, al pueblo no lo haya empobrecido.


La doctrina socialista es la manzana envenenada, que adormece al ingenuo en el trance de un romance, prometiéndole el beso liberador de un príncipe azul que nunca aparece. Al morder la manzana se libera una fiera no domesticable que observa en toda riqueza un botín expropiable. La fiera procede de las mazmorras infernales en las que únicamente el tirano se enriquece.


La manada popular sufrirá la represión del hambre y muchos caerán al ser víctimas del fuego escupido por las armas; algunos migrarán, y los débiles renunciarán a su libertad mientras son atraídos tontamente por el cebo de la falsa prosperidad que los conducirá a la jaula en la que se oculta el lobo feroz que devorará la riqueza del pueblo de manera veloz.


Pueblo, estás a tiempo de evadir el infortunio. Es hora de cortar las cuerdas con las que a su antojo te manipula el titiritero. Cuánto más debes padecer para concientizarte de que ningún gobierno enriquece al pueblo. El progreso depende de tu propio esfuerzo. Ciudadano, el poder reside en tus manos, y no en quien dice representarte para luego despojarte.


El falso líder político te quiere bruto, necesitado y empobrecido, pues solo así serás manipulable; solo así serás conducido como borrego a escuchar los discursos en los que tu famélico entendimiento será seducido.


Contempla al hambriento, escucha el llanto del desposeído y toma ejemplo de los pueblos vecinos, no caigas presa del engaño, para que tu voto no se convierta en la pala que emplearás para cavar tu fosa.


¡En mi país no acolitaré el retroceso incentivando al pueblo a votar por Petro!

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