• Columna 7

PACIFISMO INEXISTENTE

Actualizado: sep 14

Por: Pedro Luis González.


Esta columna no tiene como objetivo crear conciencia violenta, se trata más bien de un recorrido por varios sucesos históricos que nos demuestran la inexistencia de la paz cuando se trata de pedir cambios estructurales dentro de una nación. Los cambios requieren sacrificios porque aquellos que detentan el poder no cederán armoniosamente a los gritos y exigencias del pueblo.


La masacre de Haymarket


“Ocho horas para trabajar, ocho horas para dormir y ocho horas para la casa”, esa era la consiga de los 200.000 obreros de Chicago que se reunieron un primero de mayo de 1886 para exigir igualdad y un trato digno del que no eran objeto, tres días de marchas y aglomeraciones bastaron para que un suceso oscuro empañara la lucha sindicalista. Un explosivo era lanzado contra la policía ocasionando una respuesta por parte de los uniformados dejando un saldo de 38 muertos, 115 heridos y sus líderes apresados, condenados a cadena perpetua y a la pena capital en un juicio dudoso. La prensa no se hizo esperar, calificaban las peticiones de los obreros de "indignantes e irrespetuosas" y de "delirio de lunáticos poco patriotas", y las compararon con "pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo", los trabajadores eran señalados de trúhanes y malhechores. ¡“A la horca los brutos asesinos, rufianes, rojos comunistas, monstruos sanguinarios, fabricantes de bombas, gentuza que no son otra cosa que el rezago de Europa que buscó nuestras costas para abusar de nuestra hospitalidad y desafiar a la autoridad de nuestra nación, y que en todos estos años no han hecho otra cosa que proclamar doctrinas sediciosas y peligrosas”! Así rezaba el New York Times. Un año más tarde el gobernador del Estado John P. Altgeld, declaró que los mártires de Haymarket fueron víctimas de un complot criminal, liberando a los reclusos que habían hecho parte de la huelga y que no habían sido condenados a muerte, la memoria de los valientes fue restaurada tiempo después y exonerándolos de toda culpa. Gracias a estos hombres hoy en día los obreros pueden gozar de eso que hoy es un derecho natural, esas ocho horas cuyo precio fue la sangre y las vidas de los vejados y despreciados.


La masacre de Amritsar

En un 13 de abril de 1919 en la India británica se organizó una protesta contra la ley Rowlatt, la cual permitía encarcelar ciudadanos indios sin previa orden judicial, expandiendo así un estado de sitio inamovible. La multitud se aglutinó en el jardín de Jallianwala, al percatarse de la reunión ilegal, la autoridad invasora reunió a 90 soldados y sin aviso previo, las balas atravesaron los cuerpos de los pacifistas y el terror antecedió a la barbarie, 400 civiles fueron asesinados entre ellos decenas de niñas y niños de las más variables etnias y cultos religiosos. Para esos tiempos la figura de Gandhi ya era relevante en el espectro político, lo llamaban “Mahatma” cuyo significado en sánscrito es “gran alma”, quien, sin disparar un tiro, sin levantar una piedra contra la fuerza invasora sufrió las consecuencias de tratar contra el poder, 100.000 indios fueron apresados en sus silenciosas marchas, tuvo que presenciar como vejaban y humillaban a su ya empobrecida gente. Su visión de amor y comprensión, su inexorable voluntad de no ejercer violencia no le bastaron para que un extremista hindú le posara un tiro en el pecho. El humanista no vivió para ver a su pueblo unido, hindúes y musulmanes justos bajo un mismo ideal. Poco después de su muerte nacería en estado de Pakistán, tirando a la caneca el sueño del pequeño asceta. El último día del reverendo King

El 4 de abril de 1968, en Memphis, Tennessee, en un balcón de un hotel para negros, una bala le perforaba la humanidad a Martin Luther King Jr. Ese día se preparaba para rendir un discurso a favor de los conductores y recolectores de camiones de basuras afros, quienes eran tratados bajo la segregación racial imperante en los estados del sur. La huelga no se hizo esperar y los pastores de las distintas iglesias afroamericanas se unieron al clamor de los trabajadores. Días antes la movilización de las poblaciones afroamericanas del Sur enfrentó una violencia inaudita. Frente a las escuelas y en las calles los blancos sureños escupieron, abuchearon, insultaron y golpearon a los marchantes; la policía los roció con mangueras de bombero, les soltó a los perros, los arrestó, encarceló y arrojó del otro lado de las fronteras estatales. Los segregacionistas incendiaron los autobuses de los activistas, y pusieron una bomba en una iglesia bautista en Alabama que mató a cuatro niñas. Para el día de su asesinato el país colapsó, hubo incidentes en ciudades de 36 estados de la Unión. Murieron 43 personas, entre hombres y mujeres, 3,500 resultaron heridas y 27,000 fueron arrestados. Se movilizaron 58.000 soldados de la Guardia Nacional y tropas del ejército. Al final el mensaje de reconciliación del reverendo y su lucha contra violencia, no fue escuchado, el hombre más pacifista de los últimos tiempos en Estados Unidos era víctima de la violencia y el odio.


El mayo francés

Hace 52 años una nimia revuelta estudiantil que exigía dormitorios compartidos entre ambos sexos en la universidad de Nanterre, desencadenó la mayor huelga de la que se tenga conocimiento en Francia. Los estudiantes en forma de protesta se tomaron el edificio administrativo del claustro, expresando sus consignas en contra de la segregación sexual, y su repudio en contra de la guerra de Vietnam, los intentos por reprimir las voces de los jóvenes tuvieron resultados adversos, engrandeciendo las masas que tocaron las puertas de la centenaria universidad de la Sorbona. Las arengas pasaron de bregar por la libertad en unos dormitorios a criticar el sistema capitalista reinante. La policía entró al claustro y los enfrentamientos no se hicieron esperar, al día siguiente las calles destruidas, locales saqueados y autos incinerados adornaban el panorama que dejó un saldo de mil heridos.

A los estudiantes se les unieron los trabajadores que estaban cansados de lo que ellos denominaban “Métro, Boulot, Dodó”: tomar el metro, ir al trabajo y volver a dormir. Un patrón clásico del capitalismo. Entre 7 y 10 millones de obreros se lanzaron a las calles tomándose fábricas, trenes y carreteras. Lo que comenzó como un problema de segregación sexual, no tuvo consecuencias inmediatas sino hasta la década de los 70, con el debate de la liberación femenina y la aprobación de la ley del aborto. Una vez más el pacifismo brilló por su ausencia.

Tiananmen

No ha habido una noche más oscura para la juventud china como la del 3 de junio de 1989 cuando el ejercito abrió fuego contra un millón de almas unidas bajo un clamor de justicia y libertad. Hu Yaobang fue un exsecretario del todopoderoso partido comunista que propendía por reformas contundentes al interior del mismo; un abanderado crítico de las reformas económicas del legendario Deng Xiaoping, amado por la multitud, pero expulsado de su amado partido, un infarto acabó con su vida. Las multitudes tomaron su voz y decidieron hacerse oír reuniéndose en la mítica plaza.

En la mañana del 4 de junio los tanques y fusiles ladraron como perros salvajes sobre la masa estupefacta, la multitud no salía de su asombro, no podían entender como su propio ejército los atacaba como si fuesen los más acérrimos enemigos. Hasta hoy recordamos como tinta indeleble la imagen de ese solitario hombre que se postró en frente de un tanque, con mucha valentía, pero con poca esperanza. No se ha sabido nada él. En la actualidad se desconoce el número total de víctimas, se especula que fueron miles, toda vez que, el gobierno chino se niega a dar cifras creíbles, están prohibidas las manifestaciones o alusiones referentes al suceso, solo en Hong Kong está permitido recordar la matanza.

Domingo Sangriento

Un 22 de enero de 1905, 1200 trabajadores de San Petesburgo y campesinos le imploraban a su majestad el zar mejores condiciones de vida, “padrecito, escúchanos” vociferaban los ruegos hacía del monarca, y estos fueron respondidos sin espera por la guardia imperial que asesinó a 200 personas e hiriendo a otras 800. Fue una huelga de imprenteros y panaderos que más tarde haría eco en los tipógrafos y ferroviarios dando origen al primer soviet. Las protestas que antecedieron la masacre generaron un pequeño cambio; el zar decidió crear la Duma (congreso), sufragio limitado para los varones obreros y aprobación de partidos políticos solo si apoyaran a la corona. El día del oprobio la turba se había reunido, todos vitoreando al zar, llevando retratos en honor a su amado líder, que no estaba en el palacio había salido de paseo a Tsárskoye Seló y a cargo estaba su tío, el gran Duque Vladimir Aleksándrovich. El duque no tuvo titubeos al momento de ordenar la represión. Le dijo a la Guardia Imperial que disparara contra la multitud sin importar sexo o edad. Al final del tiroteo, con las balas que sólo salían de los fusiles de los soldados, la explanada quedó sembrada con 200 muertos y 800 heridos. Muchos de los muertos y heridos eran niños y mujeres.


Cada vez que la ciudadanía trata de revelarse contra el abuso y el oprobio al que son sometidos diariamente sin descanso, es reprimida sin contemplación. Los hechos narrados aquí no son actuales porque éstos se están sufriendo en este instante: la muerte de George Floyd, Chile, Cataluña, los trabajadores franceses, los inconformes de Hong Kong, Ordoñez en Bogotá y un gran etcétera. La historia lo revela de manera cruel y palpante, para poder conseguir cambios de fondo que son negados por quienes llegan al poder y traicionan a sus electores es necesario alzar la voz, así dirigan sus balas, golpes y cárceles a la sociedad que los eligió. Ellos son servidores están ahí para proteger y servir mas no para perseguir y acallar, no importa el tiempo que tome, siempre saldrán los inconformes y se harán escuchar, esperando activamente la ausencia de pacifismo por parte de las autoridades.

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