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LO ÚTIL QUE RESULTA LO INÚTIL

Por: Esperanza Niño Izquierdo.


“Si no se comprende la utilidad de la inutilidad, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte”. (Eugene Ionesco. Dramaturgo Franco-Rumano).


La Universidad del Magdalena extendió sus alas culturales a esta capital para traer en su vuelo al maestro en literatura y filósofo Nuccio Ordine, profesor de destacadas universidades de Norteamérica y Europa.


De la mano de este gran conocedor, no solo de la literatura, sino de la historia, nos condujo a un épico viaje por las escarpadas montañas y llanuras del conocimiento para persuadirnos, sutilmente, de todo lo que nos estábamos perdiendo en el vertiginoso mundo de la tecnología informática, de la velocidad y del afán de vivir para producir riqueza y monetizar todo lo que nos rodea, sin observar, sin detenernos a revisar la vida, nuestra vida. Siempre luchando en la búsqueda del bienestar que da el dinero para cuando se tiene; buscar más y más ignorando cuanto nos hemos envilecido y banalizado. Cuanto nos hemos perdido del arte, de la poesía, de la literatura, de la música, de lo bello y de lo intangible.


Desde el sol de los tiempos, el hombre cuando por fin fue consiente de sí mismo y de su entorno, hizo un alto en el camino del desarrollo y se tomó un largo tiempo para plasmar con sus manos, dibujando bisontes, escenas de caza, en fin de lo que observaba, utilizando los minerales y vegetales que la naturaleza le ofrecía. Para lo cual, debió dedicar tiempo a su creación, sin saber lo útil que resultaría todo aquello con el paso del tiempo, para comprender su mundo.


Mucho tiempo después, los griegos nos proporcionaron el conocimiento de la naturaleza física del propio hombre por medio de filosofía y del tiempo que se debe tomar para establecer y dilucidar aspectos del ser y de su condición. Para saber, para entender, para preguntarse y responderse. Solo lo hicieron por eso, y no por utilidad.


Ordine nos recuerda varios pasajes literarios y pensamientos profundos como el del Profesor David Foster ante sus graduandos, para ilustrarnos sobre la importancia y papel de la cultura, con una hermosa anécdota mediante la cual nos hace conscientes de lo muy obvio pero que a menudo no detectamos: una vez 2 peces jóvenes iban nadando y se encontraron con un pez viejo que nadaba en dirección opuesta. Éste les preguntó ¿Qué tal el agua?, los peces jóvenes siguieron su camino y de pronto uno mira al otro y le pregunta ¿y qué es el agua? Con ello nos ilustra sobre lo inconscientes que somos los humanos de todo aquello vital que rodea nuestra existencia pero no lo podemos observar por el afán inaudito de producir, sin revisar todo aquello que no se puede monetizar y que pasa inadvertido por nuestros sentidos.

Esta reflexión me recuerda al Land-Art, corriente artística que buscaba establecer la relación entre la naturaleza y el hombre, interviniendo la primera para sí misma. Uno de los exponentes que causó revuelo internacional por lo osado de su creación fue Christo Javacheff junto con Jeanne Claude, quienes decidieron envolver en una monumental tela el Arco del Triunfo en París, para crear otra obra arquitectónica o el Reichstag en Berlín en 1995 la primera y en 1971 la segunda con el claro propósito de hacer visible lo que todos vemos pero nadie observa ,buscando con sus enormes telas envoltorias, la relación estrecha entre el arte y el paisaje, devolviendo visibles a nuestros sentidos la arquitectura, el entorno, dándoles el carácter de lo urbano, en consonancia con el panorama natural.


Con lujo de detalles el profesor Ordine retoma también la vida del viejo Aureliano Buendía. Después de participar en treinta y dos guerras escapándose mañosamente de la muerte, se dedicaba a fabricar pescaditos de oro para volver a venderlos por monedas de oro, para luego fundirlas y fabricar más pescaditos de oro y volver a venderlos por monedas de oro. Increpado por Úrsula sobre la utilidad del negocio, movida siempre por su practicidad, aquel solo se limitó a seguir laborando ya que su felicidad no era la utilidad del negocio sino el trabajo en sí mismo. La simplicidad de la vida, el gozo por el solo hecho de hacerlo.


Después de un largo y hermoso recorrido por los clásicos y modernos hacedores de arte en su gran universalidad, dejó claro en el ambiente la necesidad de revisar lo simple, la historia, la geografía, la poesía, la música, en fin todo aquello que llena de gracia el espíritu del ser humano. Placer que no produce réditos.


Reflexiona sobre la modernidad y nos alienta a alejarnos conscientemente de las garras pegajosas y adictivas de las pantallas que atrapan sin control nuestro tiempo. Disfrutar de lo inútil que es tan útil para el alma y espíritu de los hombres.


Por último, en su calidad de profesor preocupado por la formación humanista de los jóvenes que a nivel mundial se encuentran en la inopia cultural. Hace un llamado a la urgente necesidad de introducir en los programas académicos realizados y aprobados por los Ministerios de Educación o instituciones similares, de todos los países de occidente, para que los colegios y universidades introduzcan materias orientadas al humanismo y a la lúdica creativa, con el objeto de educar y formar, sin duda, mejores seres humanos.

Nota : Su libro: “La utilidad de lo inútil” Manifiesto. Nuccio Ordine. Ed, Acantilado, 2013.


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