• Columna 7

LIBERACIÓN POPULAR

Actualizado: jul 17

Por: Rosember Rivadeneira Bermúdez.


Luego de una extensa jornada de reflexión

concluí que en el mundo existe libertad de

pensamiento, pero no la de expresión.


Somos libres para pensar e imaginar, pues

de esta forma nuestra alma se puede

liberar, pero estamos limitados para hablar

porque quienes detentan el poder y sus

esbirros se pueden molestar.


El lema es “vive callado y sufre por todo lo

que hayas hablado.”


Falsamente de prudente te tildan si en tu

interior sepultas lo que piensas, pero te

castigan por lo que expresas, en la palestra

pública te someten, en tu vida personal se

entrometen, en la fosa de la inmoralidad

con miles de mentiras te sumergen y a

balazos a las voces autorizadas enmudecen.


Imagina lo que quieras, pero si investigas

entonces te hostigan, a la mano negra te

envían y con panfletos al destierro te obligan.


En muchas partes del planeta te engañan

diciendo que antes robaban y nada hacían,

pero ocultan que ahora roban, destruyen lo

poco que el pueblo tenía y con débiles

ladrillos y obras inconclusas el peculado

justifican.



Compran a comunicadores necesitados,

famélicos inmorales, destructores e

influyentes para que si algo denuncias a

ellos te enfrentes y a punta de trinos te den

hasta en la frente.


A los empleados y contratistas del pueblo

sus redes sociales supervisan, a una

constante actividad los obligan y con sus

likes y comentarios la lealtad con el partido

confirman.


Pasan los años y, aunque en el poder se

perpetúan, todas sus maldades a los de

antes se las apuntan.


A pesar que todos los políticos en

campaña el agua potable prometen, la

única que llega es la que del cielo

desciende o las negras que de las

alcantarillas emerge y de esta forma la

sociedad en la putrefacción se sumerge.


Con tinta perversa las estadísticas

maquillan, al pueblo falsamente informan

indicando que las oportunidades de

empleo incrementan, que la pobreza

erradican e incluso que la seguridad

garantizan, y hasta se ufanan de que el

hambre combaten, pero en la realidad

degradan al pueblo para que los

ciudadanos colgados en la soga se maten.


Incluso el porte legítimo de armas prohíben

para que los bandidos a los ciudadanos

mortifiquen, en nuestros hogares nos

acorralen, mientras las autoridades a los

mototaxistas combaten, y hasta se les

ordena que a los vendedores ambulantes

los productos arrebaten, pues en el caos y

la pobreza los políticos aseguran su grandeza.


Es lamentable observar a los inconscientes

defender a sus opresores, y que no

adviertan que los empobrecen con

las mismas técnicas políticas de los

malhechores tradicionales.


Cambian los colores para disfrazar sus

malas intenciones. Los rojos nos exprimen

hasta que nos sacan los ojos. Los azules

nos arrebatan incluso lo que escondemos

en los baúles. Los naranjas persiguen

hasta a los de las granjas y cuidado te les

enfrentas porque puedes aparecer en una

zanja. Los de amarillo te dan hasta con el

martillo, llegando al descaro de culpar a

otros y sentarlos en el banquillo. Los de

verde te conquistan con elegancia, pero en

sus manos la confianza también se pierde

y por eso al votar por ellos la consciencia

te remuerde.


Observan en la bandera de la patria el

método cifrado para apoderarse de

nuestras riquezas y enviar nuestra alma al

eterno cielo azul mediante el

derramamiento de nuestra sangre,

mientras al cóndor alimentan con nuestra

carne.


Los bellacos tienen al pueblo dividido, pues

de esa forma logran que sus delitos los

arrojemos al olvido.


¡No dejan gobernar! ¡No dejan gobernar!

es la nueva técnica mundial para someter

y manipular a un pueblo con la cabeza

vacía y carente de valentía.


Por eso, a causa de tu provocada

ignorancia e hipnotizado, en la próxima

campaña a favor de sus secuaces el voto

depositarás y el flagelo se repetirá y como

siempre te arrepentirás cada vez que de

hambre a tus hijos veas llorar.


Increíble que los jóvenes tontamente

principien a creer en las mentiras que los

ancianos sabiamente se propusieron

vencer, por eso truncan sus expectativas

de crecer.


Entonces, los libretos de la mafia y la

violencia se perpetúan y aunque te

conquisten con un nuevo líder, el circulo

vicioso continúa.


Pero las ironías también se perpetúan,

pues al que honestamente denuncia, como

a Cristo, el pueblo lo crucifica, pero con los

años reconocerán que por negarse a

escuchar perdieron la oportunidad de

progresar.


A pesar de ello, cuando las injusticias

observo, mi pluma se activa para escribir,

pues al pueblo tenemos que instruir e

informarle que su tarea no se agota al

elegir, sino que también le corresponde

dirigir.


Con poesía a la consciencia colectiva

podemos despertar, su espíritu nutrir y de

esta u otra forma su poderío revivir,

pues solo en equipo a excelentes mandatarios

podemos elegir y decentemente a los

tiranos excluir.

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