• Columna 7

LAS CIFRAS DE LA INCONSCIENCIA

Actualizado: oct 4

Por: Catalina López Lafaurie.


A diario veo cómo las cifras aumentan, las estadísticas dejan de ser números y se convierten en personas. Cuando estas cifras comienzan a ser el primo de un conocido, el papá de una amiga, mi amigo o incluso mi familiar es que hacemos caso al “quédate en casa” porque el virus que existe por teorías conspiratorias ahora toca nuestra puerta.


Nos han bombardeado con publicidad, las noticias escasearon de información y se volvieron monotemáticas, cuarentenas por doquier, empresas quebradas, crisis económica, miles de desempleados y hospitales pidiendo auxilio; aun así el virus no existe para algunos.


Me pregunté: ¿Qué hace falta para que la gente se concientice? Analizaba cuántas campañas se han realizado, nuestra vida está volcada hacia una sola palabra: Coronavirus; incluso juzgué la educación, la cultura y las políticas de mi país y sus alrededores. Sin embargo, hay una verdad que va más allá de esto.


El gran problema del hombre, y cuando me refiero al hombre hago claridad en el ser humano como tal, no está en nada de lo anterior, está en su naturaleza de buscar su satisfacción personal. Ya decía el filósofo inglés Thomas Hobbes que lo que de verdad mueve al hombre es su miedo y egoísmo. Lo hallé coherente a la situación que vivimos. Cuando nos privan de nuestras libertades y privilegios, recurrimos a nuestras necesidades. Nos quedamos en casa si nos contagiamos nosotros o alguien cercano, sí nuestra situación económica está resuelta y podemos teletrabajar. De lo contrario hay quienes dicen: “no me aguanto este encierro”.


Por otro lado, existen quienes viven del trabajo informal y deben salir a vender, la cuestión es ¿a quién le venden si la gente debe estar en casa? Lo cierto es que estamos ante una pandemia que nos ha tocado a todos de alguna manera. Sin duda, ha dejado ver lo mejor y lo peor de los seres humanos.


Jean Jaques Rousseau pensador suizo en contraposición a Hobbes decía que el ser humano está orientado naturalmente para el bien, pero la sociedad acaba por corromperlo.

No pienso juzgarnos como seres humanos porque creo en nuestra imperfección, tampoco espero polemizar sobre esto. Sin embargo me pregunto: ¿qué nos hace falta para entrar en conciencia o solo la tenemos cuando nos afecta directamente?


Cuidamos la naturaleza cuando las llamas la consumen, la extrañamos cuando no podemos disfrutarla; cuidamos nuestra salud cuando no la tenemos; cuidamos nuestras finanzas cuando estamos en la quiebra; queremos tener a alguien a nuestro lado cuando ya se ha ido.


La verdad es que somos seres inconformes e incomprensibles sea cual sea nuestra naturaleza, aunque prefiero creer que es buena, la realidad nos muestra que estamos en un punto en el que las normas no parecen ser efectivas y acudimos a la conciencia global que, a veces parece estar muerta.


Solo deseo para este tiempo que no sigamos convirtiéndonos en estadísticas y no nos hagamos indolentes ante tantas muertes, los sacrificios del cuerpo médico y la de los contagiados. La vida es lo único que no se recupera cuando se pierde.


#Auxilio #Preocupación #Sociedad

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