• Columna 7

LA SENDA EDIFICANTE

Actualizado: ago 3

Por: Rosember Rivadeneira Bermúdez.


La espiritualidad es la bendición a través de la cual se adquiere la libertad.


Descubrirás por qué habitas en este mundo material y, con tus talentos, el universo se adornará.


Durante tu recorrido por la senda de la verdad, algunos te envidiarán y desearán que te destruya la maldad, pero Dios no te abandonará. Tu alma no dejará de vibrar y con su brillo derrotarás cualquier adversidad.


No encajarás en lo impuesto y tradicional. Los ignorantes te rechazarán, pero no te lamentarás, porque has descubierto tu individualidad y lo grato que es ser obra de la divinidad.


Contemplarás a la maldad como una porción de tu dualidad, de la cual tu alma prontamente escapará.


La justicia divina será tu arma, y tu escudo la gran verdad.


Sabio, cultiva la individualidad, pero recuerda que no estás solo. Aceptando la diversidad, tu alma florecerá.


Del inicuo, lo bueno rescatarás, y solo eso en tu recuerdo permanecerá.


Te invadirá el impulso espiritual de ayudar a otros a despertar. Pocos aceptarán, y otros, tus palabras ignorarán.


Quien te desprecia y elige sufrir, no te inquietará.


La paciencia es una virtud espiritual, por eso tu mano siempre abierta permanecerá.


En tu vida material llevarás una carga liviana, pues es la única forma de experimentar el nirvana.


Adornarás tu rostro con sonrisas. Las lágrimas son el bálsamo con que a tu alma purificarás y, con pensamientos bondadosos, la mente perfumarás.


Al descubrir plenamente tu espiritualidad, sabrás que no eres el cuerpo al que le espera la mortalidad, sino el alma peregrina que goza de la eternidad.


No temas. Anda caminante, aunque para otros parezcas un errante, Dios sabe que recorres la senda edificante.

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