• Columna 7

LA INTEGRIDAD PÚBLICA SE CONSTRUYE: EL CASO DE LAS TIENDAS DE LA CONFIANZA.

Por: Guido Moncayo.


Cuando una sociedad cultiva valores como la integridad, la honestidad y la confianza colectiva, sus niveles de bienestar se incrementan. En Ecuador se generó un experimento muy particular al respecto, y que dejó algunas enseñanzas a relevar. Para el año 2018, la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria, a partir de una campaña interna trabajada con gran parte de los servidores y servidoras públicas respecto a la ética y la integridad, promovió la iniciativa “Haz lo correcto, aunque nadie te vea”, que consistía en un kiosko en forma de autobús, cuya particularidad estaba en que no era atendido por nadie, cada quien debía tomar el producto y pagarlo directamente. Con este proyecto se buscaba fortalecer el valor que a criterio de la mayoría del personal en la entidad debía ser el más importante de todos: la integridad. Esta campaña tuvo tanto éxito en la institución, que se involucraron inclusive personas externas a la misma, como guardias de seguridad y usuarios que visitaban las instalaciones. El reporte general fue que el primer mes, al hacer el cuadre de caja se presentó un faltante de centavos, pero en los siguientes meses la recaudación fue del 100%. Con las ganancias obtenidas al final del proyecto se realizó una actividad social encaminada a la ayuda a personas de escasos recursos, con lo cuál se evidencia que, al fortalecer el valor de la integridad, en un “efecto derrame” también se consiguió potenciar otros valores como la solidaridad y pensar en el prójimo, generando un incremento en el bienestar colectivo.


Fuente: Superintendencia de Economía Popular y Solidaria (SEPS)


Pero este tipo de iniciativa no ha sido realizada únicamente en Ecuador. En Colombia, la Alcaldía de Medellín para el mismo año desarrolló algunas intervenciones que buscaban fomentar la cultura ciudadana, y en especial la cultura de la confianza y la integridad. Es así que se desarrolló el proyecto llamado las “Tiendas de la confianza”, por medio de las cuales se pretendía por un lado fomentar en las personas valores como la honestidad y la honradez, pero al mismo tiempo fortalecer la cultura de la confianza como fuente de bienestar social. Esta experiencia permitió recaudar en promedio el 93% del valor en percha, lo cual muestra que por lo menos 9 de cada 10 usuarios pagaron el valor justo. El éxito de este ejercicio decantó en que actualmente en muchos centros comerciales de la ciudad existan puntos de venta de productos como aguacates o flores, sin ningún tipo de vendedor o vigilancia.


Fuente: www.elcolombiano.com


En países como Estados Unidos, Canadá o México ya son parte de la estrategia de reducción de costos para grandes cadenas como Walmart y Amazon Go. En este tipo de supermercados minoristas los puntos de pago sin cajero son una realidad desde hace algunos años. El sistema consiste en que el usuario puede escanear hasta 20 artículos por su cuenta, tienen una pantalla para verificar que este correcto el valor y lo paga con su tarjeta de crédito. Esta iniciativa también ha sido impulsada con el propósito de que el comprador no se desanime ante largas filas de espera para pagar y, adicionalmente, ha sido aprovechado como una estrategia de bioseguridad en tiempos de pandemia.


Fuente: blog.storecheck.com.mx


Lo interesante de estas experiencias es que replican algo que en países nórdicos como Dinamarca, Noruega o Suecia es una práctica muy antigua. En estos, muchos campesinos cultivan sus productos y los expenden en la puerta de su parcela sin nadie que vigile o cobre. Así ha funcionado por décadas. Pero para llegar a lo que muchos expertos llaman el “oro nórdico” o, en otras palabras, la confianza mutua y la cultura de la integridad, ha sido necesario siglos de construir en comunidad unas reglas del juego que actualmente coloca a los países escandinavos en el top aquellos con menores niveles de corrupción del mundo (según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional), pero al mismo tiempo como los países más felices, con mayores niveles de bienestar y menos desiguales del planeta.


Fuente: elpais.com


Si bien los países latinos están dentro de los países más corruptos, tenemos el mayor índice de desigualdad (Coeficiente de Gini) incluso por encima de África y la institucionalidad ha sido tan golpeada por grupos de poder que sistemática han desmantelado al Estado, es momento de comenzar, dar ese primer paso, el paso que como individuos conscientes y con ganas de experimentar días mejores podemos dar. Comenzar a dar el ejemplo al no colarnos en la fila, al devolver el cambio demás que me dieron en la tienda, al no copiar en los exámenes, al no comprar cosas robadas, al ceder el paso al peatón, entre otras acciones más que como sociedad, nos permitirán “minar” ese oro que los nórdicos ya conocen muy bien: la confianza y la integridad pública.

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