• Columna 7

¡LA IGNORANCIA ES ATREVIDA!

“La ignorancia es mucho más rápida que la inteligencia. La inteligencia se detiene a cada rato a examinar; la ignorancia pasa sobre los accidentes del terreno que son las nociones a gran velocidad, y jamás hay nada que le llame la atención. Así llega rápidamente a cualquier parte… especialmente a las conclusiones”.

Alejandro Dolina.


Por: Edwuin Z. Agudelo Badillo.

Cuando se mira en retrospectiva se puede apreciar que la humanidad avanza lentamente debido a la complejidad que tienen los múltiples avances del pensamiento y su proyección en la vida del hombre, por eso, abordar temas de actualidad y entenderlos suponen un bagaje cultural e histórico que trasciende más allá de la representación del mundo como una especie de sombra que se proyecta en la pared de la cual tenemos que develar su origen en la realidad.

Han sido muchos los trabajos y el tiempo invertido en el desarrollo del pensamiento humano para llegar a disfrutar todos los privilegios con los que contamos hoy, para los cuales fue necesario el sacrificio de muchas mentes brillantes que aportaron a la humanidad el conocimiento necesario para comprender los misterios que acompañan nuestra existencia.


Sin embargo, así como existen personas consagradas al estudio del conocimiento riguroso y sistemático, paralelamente existen aquellas personas que, por buscar la practicidad del conocimiento se refugian en la ignorancia del mundo de las ideas, buscando tal vez, un estado narcótico de sosiego y tranquilidad para conservar su existencia aletargada.

Esa levedad como la describe Kundera, es una condena a vivir de forma limitada y no precisamente por la imposición del otro, sino por una funesta pereza y miedo de ir más allá, de liberarse de las cadenas para conocer y alcanzar la luz.


La ignorancia, nuestra protagonista de hoy, por siglos ha sido considerada como un lastre negativo y peyorativo, que sirve para señalar la condición de una persona que está alejada del saber, un estado difícil de evadir pues nos acompaña por naturaleza, que sólo se podrá contrarrestar si desarrollamos y movilizamos nuestro pensamiento hacia la curiosidad, la cual se visibiliza como el motor que nos impulsa a estar en constante búsqueda de la verdad para así salir de la oscuridad. Es a partir de este contexto que se hace difícil no encontrar personas ignorantes, más aún cuando todos lo somos, partiendo de esta premisa, trataremos de abordar ciertas actuaciones que acompañan el estado de letargo mental de algunas personas que la soportan en la actualidad.

Ahora bien, vale la pena aclarar que la percepción que cada uno pueda hacer sobre la ignorancia o los juicios de valor que se pueda crear hacia quien no sólo la posee, sino que además lleva su vida sin percatarse de su existencia, es algo que causa asombro y preocupación, pues en este estado de ignorancia o falta de conocimiento, se llegan a asumir falacias con total presunción, que logran sugestionar al otro hasta tal punto de considerarla como verdad.

Se puede decir, que actualmente se ha aprovechado de este estado, para permear varios ámbitos de la sociedad, apareciendo en muchos casos como una herramienta utilizada para acceder y asegurar el control de algo, alguien o algunos, quienes no reconocen las intenciones en los discursos faltos de verdad y por tanto, son inducidos a tomar decisiones que terminan por ser nocivas para el bienestar colectivo.

Para entender este suceso podemos ver cómo es usada la globalización comunicacional, para dominar nuestra realidad desde la tecnología, la cual no sólo nos conecta con inmediatez, sino que además se ha convertido en el medio más ágil y seguro para saturar al mundo de contenidos poco veraces, pero que finalmente al convertirse en replicas masivas se vuelven falacias verdaderas.


Otra acción muy reiterada en la actualidad y que nos lleva a repensar sobre la implicación de la ignorancia es cuando alguien afirma algo con total convicción sin tener el menor conocimiento de lo que dice, simplemente repite algo que escucho o vio en los medios de comunicación o en las redes, este comportamiento se hace cada vez más habitual, y en lógica se conoce como falacia de autoridad (ad verecundiam), es cuando se apela a la imagen de autoridad de alguien conocido para afirmar algo, aunque esa afirmación sea falsa.

Con el simple hecho de ser una figura de autoridad suponemos que todo lo manifestado por ésta figura a la cual seguimos, respetamos, admiramos, tiene una connotación cierta, entonces cualquier afirmación falsa se convierte en verdadera simplemente por la importancia que tiene esta persona.


Tal es el caso en el mundo de la política, en donde una persona que ostenta un cargo o una imagen es idealizada y por tanto se le otorga un valor de verdad a lo que pueda decir, sin establecer filtros que permitan medir el grado de validez de sus palabras. En este sentido, lo que raya en la irracionalidad es terminar afirmando algo desde la ignorancia y pretender que sea verdad.


Para ilustrar un poco el impacto que ha tenido estas falsas verdades en la historia, encontramos el caso del ministro de propaganda del Reich Joseph Paul Goebbels quien decía que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Con esta idea logró movilizar el pensamiento de los alemanes no sólo para apoyar el nacional socialismo sino para que se convirtieran en fieles seguidores de sus ideas y así poder acabar con los judíos. Esta misma situación se repite en múltiples contextos, en donde a una mentira divulgada masivamente por los medios de comunicación y redes sociales, se le otorga el valor de “verdad” por el simple supuesto de que al aparecer repetidas veces ya adquiere una connotación veraz.

Es así como en el presente siglo la relevancia que tenía la verdad ha pasado a un segundo plano para otorgarle el lugar a la falacia que se publica con rapidez en los diferentes medios, ante la cual queda expuesto el ciudadano que no tiene la oportunidad, la motivación o el interés por verificar la información que le llega y fácilmente se convierte en un difusor de falsedades que le otorga fuerza a la mentira.

Situación que al ser vista en un país con un nivel de educación bajo se convierte en el contexto propicio y el escenario ideal para fortalecer la corrupción del Establecimiento, pues al apoyar a esas personas sin darse cuenta ciernen la guillotina sobre sus cuellos por no velar por la información que les llega.


Aunque se sabe que el repetir una mentira no hace que ésta sea verdad, en el vulgo este tipo de estrategias obra de una forma asombrosa, pues en ellos sí sucede y terminan por adoptar una posición férrea en la defensa de la mentira que han convertido en su verdad.

Es así como grupos políticos logran conservar el poder al controlar los medios a través de los cuales circula la información que a ellos les interesa, esta maniobra es muy utilizada para conservar el poder en el mundo y de la cual abundan ejemplos en países como, Venezuela, Nicaragüa, Colombia, Estados Unidos, Irán y Rusia.


Hoy la realidad nos desborda hasta el punto de crear un mundo fantasioso en el cual la ignorancia impera y gobierna con facilidad, dejando de lado la búsqueda de la verdad que motiva al hombre en su infancia gracias a la curiosidad para dar paso en su adultez a la aceptación de mentiras que son repetidas para influenciar las masas y moverlas a tomar decisiones que favorezcan a un grupo minoritario quienes siempre han conservado el poder.

Ea pues, a despertar, sacudir la ignorancia y “sapere aude” atrévete a pensar como lo decía Kant, el mundo necesita más sensatez que opere en la consecución de un bienestar colectivo que borregos que se limiten a repetir y obedecer sin cuestionar la orden que se les ha dado para anularse a sí mismo.

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