• Columna 7

LA DOBLE MORAL DEL TÍO SAM

Actualizado: jul 17

Por: Pedro Luis González.


Desde que inició el siglo XX estaba claro quien iba a suceder al imperio británico como abanderado de la paz y la seguridad mundial: Estados Unidos, nadie se podría imaginar que todas las características que determinan a un líder mundial estuviesen reunidas en una sola nación, nadie en la historia reciente del mundo ha acumulado tanto poder y hegemonía como el gigante del norte, su colosal presupuesto de defensa (ni todos los países del mundo unidos podrían igualarlo) lo hacen poseer el ejército mejor equipado, su dominio económico y su influencia en la cultura (cine y publicidad) lo hacen un protagonista infaltable en todas y cada una de las vidas de occidente.


Es una característica bastante frecuente en el ejercicio del poder, el uso y el abuso de la “doble moral”. Se dice una cosa y se hace lo contrario. Al poderoso no se le discute, se le obedece, “las órdenes no se discuten: se acatan”, suele decirse. Quien detenta una cuota de mayor poder puede exigir algo, pero él mismo no lo cumple, eso es la impunidad. El poder, por definición, no va de la mano de la justicia, como decían los romanos: “Lo que es lícito para júpiter, no es lícito para todos”. Es decir: todos somos iguales, pero hay algunos más iguales que otros. El poder sigue asentando en el mayor poderío de fuerza, en otras palabras: el que tiene el garrote más grande gana y Estados Unidos tiene de sobra.


El gigante se jacta por los cuatro puntos cardinales como un protector de los derechos y las libertades humanas, pero al mismo tiempo es quien las viola sistemáticamente importándole un rábano los puntos en desacuerdo de otras naciones. La ONU es un pelele de los deseos de la primera potencia, es una masa amorfa sin definición y autoridad, esta calla cuando su majestad (el huésped de la sala oval) transgrede los mismos principios que dice defender. La gran boca vocifera, grita y exige la no proliferación de armas nucleares para mantener la paz mundial, señala a Irán y a Corea del Norte de querer destruir al mundo por sus proyectos nucleares, pero a su vez se permite el derecho de mantener en su arsenal unas 6.800 bombas atómicas, casi la mitad del arsenal mundial, solo superado por Rusia. Azuza la guerra del medio oriente, hace un llamado a la reconciliación entre Palestina e Israel, empero a este último lo dota con 400 misiles nucleares, que los hijos de David se empeñan en negar.


Se dice a gran boca así misma que es una enemiga de los regímenes dictatoriales, pues estos destruyen la democracia y generan barbarie, mientras apoya a sanguinarios generales siempre y cuando cumplan sus designios de nación elegida por la providencia para gobernar sobre otras.

El primer golpe contra la democracia propinado por su defensor fue en Irán. La CIA (documentos desclasificados) operó una campaña feroz en contra del primer dirigente electo por medio del voto popular en la historia de los persas. «Operación Ajax» fue el nombre que recibió el proyecto para derrocar a Mohammad Mosaddegh, su pecado fue pedirle al parlamento que nacionalizara las compañías petroleras británicas que no respetaban las leyes iraníes, el MI6 y la CIA le hicieron un boicot mundial al petróleo persa, tildaron al dirigente de comunista (práctica muy reiterada) y fue derrocado, muriendo este en una celda, ¿pero y que reemplazo eligieron los adalides de la democracia para restablecer el orden? ¡A un monarca! Reencaucharon al Sah de Irán. ¡Que democrático! Lo mismo hicieron en Guatemala con Jacobo Árbenz quien osó implementar una reforma agraria donde se le entregaban tierras a los campesinos para emular así a su modelo de país: los Estados Unidos, pues bien, este acto de patriotismo no le gustó a la Chiquita Brand (empresa bananera) que se sintió aludida, solicitó los servicios de la CIA, y el mismo libreto no se hizo esperar, tildaron al reformista de comunista, fue derrocado y reemplazado por un militar despiadado que asesinó, torturó y desplazó a miles de indígenas de sus ancestrales tierras, el único pecado de Árbenz fue querer que su país fuese un ejemplo de progreso como su verdugo. El libreto se repitió por toda América Latina, en Paraguay apoyaron logística y financieramente a Alfredo Stroessner, un general que comandó a los guaraníes con puño de hierro desde 1954 hasta 1989, la dictadura más larga en este hemisferio después de la de Fidel Castro (esta última si era enemiga de la libertad), a los paraguayos les siguieron los chilenos (1973), argentinos (1976), bolivianos, brasileros. El plan cóndor en todo esplendor.


Cuando la lucha contra el demonio del comunismo acabó, pues el enemigo predilecto, la URSS se había desintegrado por ende se debía crear otro, entonces apareció el narcotráfico. El gran tío se postra sobre el mundo como su única salvación contra este infernal ángel, mientras su población es carcomida desde sus simientes por la adicción a las drogas ¡es el país que más consume en el mundo y con la mayor proporción de adictos! ¿por qué en vez de gastar miles de millones en esa absurda guerra, no los invierte en su población para prevenir la proliferación de nuevos adictos? Doble moral deleznable y ruin. Su guerra contra las drogas no llega a sus bancos. En el 2016 se destapó la olla podrida de como el Chapo Guzmán logró lavar, óigase bien ¡25.000 millones de dólares al año bajo las narices del tío Sam! 881 millones de estos verdes fueron blanqueados por el banco HSBC. Uno de los casos más emblemáticos es de la pequeña Casa de Cambio Puebla, fundada en 1985, que recibía del cártel dinero en efectivo y lo transfería a uno de las sucursales del Banco Wachovia en Miami, que lo blanqueaba. Al menos 13 aviones usados para el narcotráfico fueron comprados con este dinero. De hecho, no investigó la única cuenta que recibía cientos de miles de dólares diarios, y abrió 60.000 cuentas a clientes mexicanos en Islas Caimán que revisaba menos de lo necesario. Cuando este hecho salió a la luz, el banco tuvo que pagar 1.900 millones de dólares en multas en EE.UU. ¡ni un solo preso! Ese dinero cuyo origen está lleno de sangre hasta el hartazgo, los miles de víctimas que dejan los carteles en México y Colombia al parecer al ilustrísimo banco le importó un carajo.


Tal es el descaro en su hipocresía que habla interminablemente de las bondades del libre mercado y el parasitismo del Estado, pero subsidia su producción agrícola nacional, para septiembre del 2018 los granjeros estadounidenses recibieron un bono por 12.000 millones de dólares. Cada vez que alguna de sus grandes corporaciones multinacionales está en apuros (Lehman Brothers, General Motors Company, Ford, Goldman Sachs por mencionar algunos casos), su Estado sale al rescate. Privatiza las ganancias, pero socializa las pérdidas. Doble moral deleznable que lleva a su clase dirigente y a su gobierno a hablar de libertad mientras manejan por lejos el mercado internacional de las comunicaciones y de la creación de opinión pública (85% de los mensajes audiovisuales que circulan en Occidente provienen de su industria), manejando mentes y voluntades de un modo infinitamente superior al ideado por los primeros ideólogos nazis. Hollywood es, por lejos, la principal fábrica universal de mentiras.


El mundo está gobernado por una banda de mentirosos descarados, enfermos de poder, unos desquiciados mentales agresivos convencidos que tienen el derecho natural de hacer lo que se les venga en gana. El actual presidente no es sino un exponente más de esa ideología, es un cabal ícono representativo de esa impune insolencia bravucona. Quien sabe como será el destino de la humanidad en una década o dos cuando los iracundos del norte le entreguen de mala gana la batuta a los chinos, de algo estoy seguro: será igual o peor.

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