• Columna 7

JUVENTUD, ¿DIVINO TESORO? …

Actualizado: jul 19

Por: Elsie Betancourt.


Es claro para todos o casi todos, la posición que ocupan hoy en día muchas de las personas de la tercera edad, (los de 60 p´arriba): es una posición “subalterna”; supeditados a lo que dicta la nueva moda: El Edadismo. (El edadismo es discriminar a una persona por su edad). Estamos sujetos a la cultura que homenajea la juventud. Antes, se producía el mismo fenómeno. Escultores como Miguel Ángel, nos recordaban la eterna admiración que siente el ser humano por la juventud, símbolo de la belleza efímera. En la antigua Grecia, poetas como Homero, alababan los cuerpos jóvenes de los guerreros.


Hoy, por las políticas de salud pública, el desarrollo socioeconómico, las comunicaciones, por todos estos y otros factores, la proporción de personas mayores está creciendo de forma exponencial en casi todo el mundo. Antes, una persona de 40 años era considerada “vieja”. Hoy, apenas se está asomando a la etapa madura de la vida. Se suele oír decir que los que tienen 60 o más actualmente son equiparables a los que tenían 40 o más en el siglo pasado.


Yo no sé porqué, siempre he sido atraída por gente mayor. Cuando estaba chiquita quería ser grande. En el colegio me llevaba mejor con los profesores que con los niños. En la Universidad casi que lo mismo. No fue hasta que pasé los 25 que me di la posibilidad de tener más amigo/as de mi edad. Claro, durante esos años he comprobado que los mayores no todos son como creía de niña, gente sana y cultivada. Hay de todo como en botica.


Pienso que nuestra sociedad considera a muchas personas mayores, como inútiles sociales. Con el tema de la importancia que se le da al cuerpo y la imagen exterior, muchos salen mal parados. A lo mejor al llegar a finales de este siglo, que está convertido en la búsqueda gozosa de las cirugías plásticas, los gimnasios, las dietas estrictas, el maquillaje, las ropas rejuvenecedoras, la liposucción…etc., el sueño masivo de consumo y ansiedad por resistir al tiempo estará disparado. Recientemente leí una reseña de Carl Honoré, quien afirmaba que “El Culto a la juventud hace que a los 40 años ya nos sintamos en decadencia”. Será que como él dice “Reprimimos y expulsamos a la vejez, ¿para que no nos recuerde la muerte que seremos?....Tremendo mensaje”. ¿En donde quedará la gran sabiduría y experiencia acumulada que las personas mayores almacenan? ¿En un San Alejo mental? Tristemente en muchas ocasiones ser mayor, se asocia con ser excluido en muchas partes y de muchas actividades. La reciente Revolución de las Canas, es ejemplo de ello. Frecuentemente oímos frases lapidarias como: “estás muy viejo para….”, “dedícate a algo acorde a tu edad…” etc.


Paradójicamente, todavía hay sectores vedados para los jóvenes. Para la toma de decisiones políticas y económicas, prima es la experiencia y madurez que puedan tener los candidatos. El acceso al poder por parte de los jóvenes aun está en desventajas frente a los mayores, esos que fungen como “zorros viejos”. Pero vuelvo a repetir, entre éstos últimos, hay de todo como en botica.


Por lo pronto, puedo concluir que cada edad tiene sus pros y sus contras. Uno debe ser dueño de la que tiene para vivir la vida de la manera que quiera. No me imagino cómo será el envejecimiento en el futuro. Allá por los comienzos de la segunda mitad del siglo XXI, cuando los jóvenes de hoy alcancen su vejez, ojalá estén preparados para asumirla sin prejuicios y actitudes negativas. Me encantó lo que leí en una ocasión: Una vejez sana es hija de una juventud ordenada. El culto a ésta es un fenómeno recurrente en la historia de las sociedades.

¿Debemos seguir cultivando ese tesoro?... Ciertamente, la carencia de un rol reconocido de los adultos mayores dentro de la sociedad, está afectando nuestra memoria histórica, aquella que nos permite entender quienes somos, de dónde venimos y para dónde queremos ir. Me encantaría oír las reflexiones de mis lectores, al respecto.

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