• Columna 7

INDIGNACIÓN

Por: Rafael Porto C.


Hablar de corrupción podría causar no solo dolores de cabeza sino un ataque al corazón. Hay una serie de colombianos indignados –me incluyo– que cada vez que escuchamos un nuevo caso de corrupción se nos retuercen todos los órganos. En Colombia un caso de corrupción le sigue al otro, y uno tapa el escándalo del otro. Las Cifras estiman que cada año el país pierde cerca de 50 billones de pesos por causa de la corrupción. Una de las áreas donde más existe el fenómeno es en la contratación estatal. A continuación, deseo refrescarles la memoria con algunos casos que indignaron a todos los colombianos:

· El Guavio: $ 15.000 millones de pesos.

· Foncolpuertos: $ 2,5 billones de pesos.

· Interbolsa: El descalabro de la comisionista de bolsa más grande del país le costó a miles de colombianos 600 mil millones de pesos.

· Carrusel de la contratación en Bogotá: $ 2,2 billones de pesos.

· Saludcoop: $ 1,4 billones de pesos.

· Odebrecht: pagó US$ 32,5 en sobornos a funcionarios y contratistas en Colombia.

· Desfalco a los recursos de la gobernación de Córdoba: $ 87.000 millones.

· Caso Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE): $ 30.000 millones de pesos.

· Reficar. El sobrecosto de la obra se estima en $4.000 mil millones de dólares.

· Estraval y el lío de las libranzas. Un escándalo de préstamos y captadoras en el que se calcula una estafa por 1,5 billones de pesos.

· Agro Ingreso Seguro: $12,700 millones de pesos por la entrega de millonarios subsidios irregulares durante el ministerio de Andrés Felipe Arias.

· Empresa de Energía de Pereira: $64,700 millones.

· Transmilenio de la Calle 26: $156,000 millones.

· La vía Bogotá – Girardot: $170,800 millones.

· CAPRECOM: $559,500 millones.

· Fidupetrol: $ 500 millones. Víctor Pacheco fue el abogado de la empresa Fidupetrol, que entregó 500 millones a magistrados de la Corte Constitucional (Rodrigo Escobar, y Jorge Pretelt) para que le dictaran un fallo de tutela favorable.


¿Quién no se indigna con estas cifras? Quien no sienta coraje no le duele el país o simplemente es cómplice o protagonista de la corrupción.


Corrupción en tiempos de pandemia


El equipo económico del Gobierno y el propio presidente Iván Duque revelaron que todo el paquete de apoyo estatal alcanzará a valer más de 11 puntos del PIB lo que representaría cerca de $117 billones. No obstante, el Gobierno ha destinado un gasto fiscal para enfrentar la pandemia cercano a $30 billones.


De acuerdo a lo anterior, lo más preocupante es que la Contraloría durante los primeros meses de la pandemia halló evidencias de sobrecostos de 21% en el valor de bienes y servicios y algunas adjudicaciones a contratistas que financiaron campañas políticas. Esta entidad revisó contratos por cerca de $4 billones, casi 20% del total celebrado por las entidades públicas a lo largo de este año. Y emitió más de 300 alertas en contratos que suman cerca de medio billón de pesos. Aún sigue realizando hallazgos que seguramente darán de que hablar durante el 2021.


Por su parte, la Procuraduría ha abierto más de 800 procesos disciplinarios a 27 gobernaciones y 396 alcaldías; ha suspendido a siete alcaldes y están en juicio los gobernadores de Arauca, Vichada y funcionarios de la gobernación del Quindío. La Fiscalía imputó cargos contra los alcaldes de Necoclí y Barbosa (Antioquia), San José de Miranda (Santander) y El Charco (Nariño), y contra el gobernador del Chocó, Ariel Palacios, suspendido de su cargo.


Sabemos que los recursos públicos son sagrados, más aún en una situación de emergencia como la actual. Está en juego la posibilidad de garantizar la salud de los colombianos, se requieren insumos, infraestructura y responder por las obligaciones laborales. Es responsabilidad del Estado proteger y atender a los más vulnerables con alimentos y medicamentos.


En una crisis como la actual, es inaceptable que los dineros destinados a conjurar la crisis no lleguen a su destino o que lleguen de manera tardía. Es miserable y desalmado manipular o incrementar los costos de los mercados destinados a los más vulnerables. ¿Será que los gobernantes en Colombia no tienen corazón? ¡Toda esta situación de reiterada corrupción causa INDIGNACIÓN!

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