• Columna 7

EXTRAÑA EDUCACIÓN CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Por: Ramón Palacio Better.

Indudablemente hoy en día en el mundo que habitamos son muchas las personas que justifican a la educación, tan sólo por la utilidad práctica que debe generar en el individuo exclusivamente. En la mayoría de las sociedades del planeta se está enseñando solo lo que importa hacer y pensar en el presente, seguramente para lograr un mejor futuro. Pues bien, los acreditados estudiosos de la inteligencia artificial, aducen o invocan, el cierre de las escuelas y ponderan, el aprender haciendo, sosteniendo en sus tesis que tenemos que enseñar lo que en realidad importa hoy en día al ciudadano. Consideran que no podemos seguir convirtiendo a los niños en intelectuales, quienes a la larga, no saben qué hacer después con lo que experimentan, ni de qué hablar en nuestro caso, en donde el Estado no tiene como atenderlos; estos estudiosos de la inteligencia artificial sostienen además en sus tesis, que lo que debemos hacer con los niños es de tal magnitud con lo presente, de tal forma que mañana logren ser unos ciudadanos de gran provecho y servicio.


No le interesan a estos especialistas de la inteligencia artificial, por ejemplo, que te aprendas la historia de las finanzas, sino exclusivamente enseñarte a leer un balance, que al final es lo que cuenta y sirve, en estos asuntos financieros. De manera que por lo visto en estas tesis, tenemos que enseñar lo que importa a la sociedad hoy en día, dejando de convertirlos en intelectuales y por el contrario convertirlos en ciudadanos del presente y de gran provecho en las sociedades del presente mundo que habitamos. El sacrificado principal de ese creciente desapego por el cultivo del intelecto, es la enseñanza de las humanidades. Particularmente creo posible extender y democratizar la cultura, pero sin degradarla, ni bajarle el tradicional contenido. En realidad me preocupa mucho el especial desprecio por los estudios de humanidades, porque llevados por el utilitarismo extremo dejaremos de estudiar las principales bases, cimientos o soportes de todo lo que nos hace cultos y con criterio, personas estructuradas. Justamente lo que todos deberían estudiar para que luego cada uno ahondase en los escenarios que le apetezcan o ambicionen.


Considero una obligación producto de nuestro formidable pasado, que debemos defender la importancia y trascendencia de las humanidades en la educación. Según el criterio de connotados especialistas, las humanidades proporcionan 1, 2, y 3 componentes que cualquier sociedad decente necesita con urgencia: 1. La capacidad socrática de examinarse a uno mismo y pensar críticamente, que no debe ser coartada ni por la autoridad, ni por las presiones. Especialmente en esta era de los medios de comunicación en la que predominan los breves fragmentos sonoros, esta habilidad es más necesaria que nunca, si queremos contar con una cultura pública verdaderamente deliberativa y reflexiva. 2. Es la capacidad de pensar sobre los problemas universales como ciudadanos del mundo, bien informados sobre la historia, la naturaleza de las principales religiones del planeta así como sobre la variedad de culturas existentes desde milenios atrás. 3. Las humanidades permiten desarrollar una imaginación cultivada, es decir, la capacidad de ver cómo el mundo mira a través de los ojos de personas muy diferentes de uno mismo. Los programas de humanidades justamente deberían ser parte esencial de la educación de todas las personas, y porque las preparan para la ciudadanía y para la vida.


De manera resumida por lo que observamos en estas ideas nos podemos dar perfecta cuenta, que la tradicional plan o proyecto de nuestra educación, tiende hoy en día, a desvanecerse aceleradamente ante nuestros ojos, infortunadamente.


Al considerar inútiles o infructuosos los propósitos ortodoxos expuestos en la tradicional educación recibida de generación en generación en nuestras sociedades de esta parte del continente americano en el cual habitamos. El peligro estaría en que nos dediquemos únicamente a formar técnicos carentes de pensamiento crítico y no puedan llegar a estar de acuerdo con las autoridades, porque, sin pensar en lo que están haciendo y que, al dejar de ver el mundo a través de los ojos de los demás, consientan hechos terribles, sin cargo de conciencia.


Existen en otras partes del mundo en donde, durante mucho tiempo se ha desarrollado una educación puramente técnica, sin promover el pensamiento crítico, lo que al final hizo que sus pobladores apoyaran una matanza de musulmanes inocentes, sólo porque las autoridades gubernamentales los animaron a hacerlo. Precisamente de lo que se trata es de la formación de personas con criterio, estructuradas, comprometidas con esa compleja visión histórica del mundo a la que siempre nos recuerda el pasado generacional del individuo, de las sociedades. Tal vez debamos volver a considerar que el cultivo del intelecto resulta fundamental hasta para saber leer un balance, o para ejercer cualquier otra competencia técnica y que es sólo mediante esa frecuentación que se formarán ciudadanos de provecho. Ciudadanos que no sólo hagan, sino que, al mismo tiempo, sean capaces de reflexionar y madurar sobre el sentido de eso que conciben o innovan.

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