• Columna 7

ENSEÑANDO INGLÉS, TAMBIÉN SOMOS FILÁNTROPOS

Por: José Eduardo Barreneche Ávila. Abogado.


Recientemente fue socializado el estudio mediante el cual se destacan las 500 universidades más respetadas e importantes en el mundo, (Academic Ranking- World Universities) que hay que decirlo, como este estudio existen otros más. Dicho estudio fue realizado por la Universidad de Jiao Tong, en China. Las 10 universidades con mejor escalafón fueron las siguientes:

Harvard University, Massachusets Institute of Technology, Stanford University, University of California, Oxford University, Columbia University, California Institute of Technology, University of Washington, University of Cambridge y John Hopkins University.


No fue una sorpresa, pero si una situación reiterada durante las últimas décadas. De las diez mejores universidades en el mundo, todas, sin excepción, se encuentran asentadas en países cuya lengua oficial es el inglés. (Estados Unidos e Inglaterra). Mencionado de otra forma, si se quiere estudiar en esas universidades reputadas como las 10 mejores del mundo se debe tener dominio del idioma inglés. Para tal efecto, existen diferentes exámenes que validan la idoneidad del estudiante extranjero. Las anglosajonas prefieren el IELTS (International English Language System) y, los anglo-americanos, tienen el TOEFL y el Michigan, entre otros.


Sin la ponderación de un buen puntaje del manejo del idioma, el estudiante simplemente no podrá tener la posibilidad de sentarse en esas universidades, así tenga un nivel intelectual y los medios para hacerlo. Se requiere necesariamente el dominio de esta lengua. En su mayoría, tanto los libros utilizados, como la cátedra, se realiza en inglés.


Además de la importancia académica que tiene este idioma, en la actualidad, la lengua inglesa cuenta con aproximadamente 375 millones de personas que lo tienen como lengua materna, y se estima que alrededor del mundo hay 1.500 millones de personas que lo hablan como segunda lengua. La anterior estadística permite considerar a este idioma como uno de los más aprendidos. Mencionado de otra forma, por cada persona que tiene el inglés como primera lengua, cuatro personas más lo aprenden.

Siendo así, la pregunta que como sociedad civil nos debemos hacer, es si estamos preparando desde las escuelas públicas en Santa Marta a nuestros estudiantes para ese tipo de retos.

La respuesta es que, en el sector público, ninguna escuela, reitero, tiene un programa bilingüe idóneo y acreditado, con profesores nativos de ese idioma. Nuestros estudiantes de escuelas públicas no tienen acceso a ese tipo de educación en inglés y de nivel. Afortunadamente, en el sector privado existen colegios que ofrecen ese tipo de educación desde la década de los ochenta. Afortunados hemos sido los que recibimos esa educación de alta calidad.


No obstante, para los colegios públicos, la inmensa mayoría, no existe esta oportunidad muy a pesar del tan mencionado y reiterado bilingüismo como política estatal.


Urge una política pública distrital para crear el bilingüismo en Santa Marta, en los colegios públicos. No es descabellado pensar que este sea nuestro plan previo y post de los 500 años, tener bachilleres 100% bilingües.

Por qué no pensar en los programas de alternancias de profesores, en donde nuestros docentes viajan a profundizar el idioma y enseñar el español por fuera, y los docentes visitantes llegan a nuestra ciudad a enseñar su idioma materno, el inglés.


Programas como estos son muchos, las bases están inventadas, pero se requiere una voluntad política, guiados por quienes saben.


El mejor regalo para nuestra querida ciudad no son conferencias, ni fiestas, ni artistas, valga decirlo todos bien recibidos, nuestro verdadero compromiso como sociedad, ad portas de estos cinco siglos de existencia, es lograr bachilleres bilingües. Solo así los nuestros serán competitivos globalmente y podrán regresar a sus raíces a aportar.


Colegios Públicos Bilingües se pueden realizar. Ya otras ciudades lo han logrado con excelentes resultados.

La filantropía no solo es para aquellos que tienen grandes caudales de dinero para aportar, sino para los que tienen la tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio.


La filantropía nace, cuando el ser humano se desprende de algo valioso en favor de los demás. En la ciudad hay muchos profesionales idóneos que podrían donar varias horas de su semana e iniciar con un colegio público semilla para volverlo bilingüe.


Desde esta tribuna los llamo, porque llegó el momento de dejar de quejarnos y demostrar que desde el sector privado podemos transformar lo público.


La filantropía está hecha para todos, así que el llamado es a transformar la educación en el distrito. Yo me pongo la camiseta del filántropo y espero que tú también.


Queremos y necesitamos bachilleres de colegios públicos 100% bilingües.

105 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo