• Columna 7

¿EN-REDADOS?...

Por: Elsie Betancourt.

Hoy por hoy, los medios de comunicación promueven el consumir noticias rápidas, que se ven con la vista y el oído y que no necesitan mucha reflexión o análisis. Con el reciente bloqueo de las redes sociales de Trump, se han suscitado muchas reflexiones sobre el poder que éstas tienen para bien o para mal.


Si bien es cierto, vivimos en el tiempo de la información, en la era de la comunicación y la tecnología, en la era del Internet y más… estas herramientas aparte de sumergirnos en el “maravilloso” mundo de lo virtual, (bastante inexplorado para los que no nacimos con el chip de lo digital), francamente nos están alejando de la verdadera comunicación, aquella que se hace frente a frente, voz a voz razonando con argumentos, ante posturas, ideas, situaciones, etc.


La idea que se tiene de muchos de los actuales medios digitales, es la de que recopilan la información de sus usuarios y luego la usan para mandarles publicidad y en otros casos determinar la conducta, de los individuos suscritos. Recuerdo que no hace mucho tiempo, el tener o no tener una página web era requisito para estar presentes en cualquier ámbito de la sociedad. Cuando dirigí, hace unos años una Fundación para promover el tenis en niños y jóvenes de estratos económicos poco holgados, recuerdo que para mí fue necesaria la creación de la pagina web de la fundación para así poder dar a conocer los objetivos de ésta, en forma fácil y ganar adeptos para la causa… en su momento fue muy importante y cubrió su objetivo.


No obstante, creo que el uso de los medios puede ser dual. En cierta forma, las redes virtuales construyen y destruyen. Informan de situaciones injustas, develan actuaciones desajustadas, promueven el fanatismo, el odio, son canales para libre expresión con o sin fanatismos. Los expertos en redes, coinciden en que en muchas oportunidades grupos extremistas se basan en las redes (whatsapp, twitter) para promulgar ideas que pueden atentar contra la población, grupos religiosos, entre otros, por lo que se abre el interrogante sobre si se deben censurar éstas. Si no, recordemos las faenas de Mr.Trump con sus incitaciones… ni que decir cuando se pontifica políticamente bien o mal de este mundo y del que está más allá de la estratosfera. Por medio de ellas (las redes sociales), nos podemos volver más ciudadanos del mundo, al conocer gente de otras partes, pero al mismo tiempo nos alejan más de nuestra propia familia, de nuestro entorno, de la realidad que vivimos muchos… también podemos conocer historias de vida, documentales, informativos locales, he ahí… alguno de sus aspectos positivos.


Creo que malo es no estar en el medio, pero el estar por estar, tampoco lleva a “ningún Pereira”… cada red social tiene su público… antes creo que hay que saber qué es lo que queremos pescar en ellas, de lo contrario lo más normal es que terminemos “enredados”.


No estoy en contra de lo que ofrece la virtualidad, sé que es una herramienta muy importante y útil, sobre todo en esta época; lo que pasa es que cuando se vuelve el objetivo de la vida, la razón de ser, hay que prender las alarmas. Que tal, cuando nos levantamos, lo primero que hacemos es coger el celular para ver quien escribió, cual es la última en facebook, el último video de tik tok, lo último en instagram, la última conversación en whatsapp, etc.… creo que estamos entrando a la boca de ese lobo que llaman “redes sociales”, sin reparo alguno y la más mínima resistencia. Habrá que pellizcarse en el uso de las mismas, para que aplique: “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”…

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