• Columna 7

EL PODEROSO ECO DE LAS PALABRAS

Por: Esperanza Niño Izquierdo.


Que tu palabras sean como aguas mansas, pero ten cuidado porque tus palabras pueden ser también, en un momento dado, como las aguas que bajan con fuerza, veloces y turbulentas, destructivas y mortales, pues a su paso se desbordan y ahogan”.

Anónimo.


Asistimos a un siglo que se caracteriza por los avances científicos en todos los órdenes. Las tecnologías de punta nos abruman, como la inteligencia artificial. En general, todos los desarrollos en las múltiples áreas del conocimiento. No obstante, aquello que se convierte en nuestro día a día es todo lo que se canaliza mediante la información mediática, noticieros, periódicos, canales de YouTube, las muchas redes y demás medios virtuales que hoy están al alcance de la mano.


He aquí el asunto más relevante de la palabra escrita o transmitida directamente. En momentos como los que atravesamos los colombianos “ad portas” de una elección presidencial, se asoman sin pudor todas las formas abiertas para destrozar al opuesto, desbrozándole el camino a sus preferidos a partir de mentiras, injurias, calumnias o directamente aplastando de raíz el surgimiento de nuevas figuras, que no provienen propiamente de la élite política tradicional, sin observancia de los valores que obligan al respeto, la consideración y los derechos de los afectados.


Algunos periodistas, desde diferentes flancos, vienen atacando de manera flagrante sin atender la capacidad intelectual, cultural y moral de la candidata a la vicepresidencia de la República Francia Márquez.


Agravios que no solo dañan, afectan, humillan al receptor de tales improperios, sino el eco que dejan palabras y mensajes cargados de ponzoña racista y clasismo en los receptores de dichos mensajes, que son miles y miles a quienes les va calando y despertando el bajo instinto de querer desaparecer a quienes no se les parecen, que son distintos, que hablan distinto, que se visten distinto y que por ser pobres no tiene capacidad ni derecho de plantear problemas estructurales, económicos, sociales o culturales, pues son objeto de burla y desconocimiento. En síntesis como lo explica la filósofa española Adela Cortina, estas personas sufren de Aporofobia, traducido en el miedo o rechazo a la pobreza y hacia las personas sin recursos, aclarando que “No hay ningún ser humano que no tenga nada valioso que ofrecer”. (Catedrática Emérita de Ética y Filosofía de la U. de Valencia).


Por más que Francia Márquez haya optado el título de Abogada con Tesis Summa cum laude (Laureada –no copiada–) a los periodistas les cuesta reconocerla y referirse a ella como Doctora Francia Márquez, contrario al que si le dan sin miramientos a los abogansters o a los abogados defensores de la mafia colombiana, ellos sí, objeto de respeto y admiración. Claro, porque no son pobres, ni desplazados, ni de color.

El Poder de las palabras llega muy lejos y aquellas dichas con cizaña y llenas de prejuicios que pueden convertirse en el sustrato de manifestaciones supremacistas, anti-étnicas, raciales, xenofóbicas, sexistas convirtiendo a unos sectores de la población en blanco de odio y culpables de las desgracias nacionales, ¿se nos olvida como surgieron las ideas antisemitas del fascismo alemán y sus consecuencias aterradoras?


“El odio nacionalista a menudo seleccionó a los judíos para hacerlos chivos expiatorios del resentimiento y la miseria social” (Ian Keeshaw. “Descenso a los infiernos”).


Recordemos también cómo en la primera guerra mundial se utilizaron los medios de comunicación alemán para entronizar en la población el odio hacia Rusia con el objeto claro de lograr la confrontación de manera que el pueblo fuera a la batalla convencido de su deber de destruir al enemigo. El jefe del Estado Mayor, General Mariscal Helmuth Von Molke había dejado en claro delante del Kaiser, que consideraba la guerra inevitable <<cuanto antes mejor>>. Recomendó entonces, que la prensa avivara los sentimientos anti-rusos para conseguir que la contienda fuera popular cuando llegara”. (op.cit. Ian Kershaw).


Con estos hechos queremos recalcar el poder que poseen los medios de comunicación escritos y virtuales, las redes para prevenir hechos o denunciarlos o informar sobre temas de interés general, o utilizarlos en beneficios de intereses particulares o de motivaciones perversas como lo hemos visto en el pasado.

La libertad de expresión no es un derecho absoluto. “Según el artículo 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el ejercicio de los derechos y libertades puede limitarse si es para asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás si así se requiere. En concreto, el artículo 10 del Convenio Europeo establece que el ejercicio del derecho a la libertad de expresión, “ya que lleva consigo deberes y responsabilidades, podrá ser sometido a las formalidades, condiciones, restricciones o sanciones previstas por la ley y que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional, la integridad territorial o la seguridad pública, la prevención de desórdenes o delitos, la protección de la salud o de la moral, así como de la reputación o los derechos de los demás, para impedir la divulgación de informaciones recibidas confidencialmente, o para mantener la autoridad e imparcialidad del poder judicial”.

Si bien nuestra Constitución establece la libertad de expresión, está en los medios de comunicación hablados, escritos y virtuales y en las personas que transmiten opiniones o noticias, la obligación de ser responsables y aplicar la observancia de los valores contenidos en la Declaración de los Derechos Humanos, que al parecer en nuestro medio son perfectamente desconocidos o desacatados por muchos de esos medios.


Es así como un sinnúmero de estos medios se han convertido en el arma letal para disociar, desinformar o deformar las noticias, así como para desdibujar, humillar y culpar a quien perciben de otra etnia, de otra cultura, de otra clase social, de otro estrato, de otro mundo, que con ¿qué derecho se nos aparecen queriendo ser nuestros iguales? Si todos somos iguales pero unos son más iguales que otros.

Como afirma el señor Felipe Zuleta privilegiado de este país, quien se diluye entre sus aguas racistas: “Imagínese usted a Francia Márquez de Presidenta… solo imagínesela… es preparada y “todo eso” pero cero experiencia… y ahora la señora Márquez en la presidencia “apague y vámonos”. No sabemos cuántas personas leen las columnas de este señor, pero si conserva su lugar en el periódico “El Tiempo”, sus lectores tendrá. A ellos les llega el torrente de miseria que despiden sus palabras, a ellos les hace mella este desprecio, ellos serán en sus ambientes los que pondrán su gota de odio para seguir dividiendo este país, que ahora no será solo entre izquierda y derecha, sino además entre las razas, etnias y los pobres azotados por todas las violencias que recorren las cordilleras, llanos, valles, selvas y ríos de este país.


De otra parte, no podemos dejar de mencionar a la periodista Maria Isabel Rueda en su columna “El derecho a <<vivir sabroso>>”en la que plantea el perfil que debe tener la figura del vicepresidente. Asegura que este tiene gran relevancia porque lo rodea un segundo centro de poder y son legitimados por el voto popular. A reglón seguido afirma que para su selección no importa la raza, origen o género porque su tarea no es “la inclusión” y desdibuja la verdadera tarea del cargo que es “estar a la altura de las responsabilidades y no “convertirlo en un “riesgo”. Pero no se queda ahí, va más a fondo en su odiosa y petulante posición afirmando sarcásticamente que en adelante primará en las votaciones a vicepresidente la “inclusión” en remplazo de la excelencia. ¡¡¡Hágame el favor !!!


Dejemos ahí para no entrar en detalle con lo expresado por la periodista Paola Ochoa, ella tan blanca, tan maja y estrato 6. No valen cartas cargadas de adjetivos que por muchos se vuelven insustanciales, para borrar su maledicencia con lo que dijo, el mal ya fue hecho.


Cabe resaltar que la raza negra, los esclavos de los territorios colonizados por el imperio español fue la fuerza primigenia de la lucha independentista que había preferido escapar y buscar refugio en los palenques antes que seguir bajo la mano opresora de sus amos. Muchas poblaciones indígenas también lucharon con los criollos en las batallas por nuestra independencia para que hoy, en este siglo, sigamos discriminándolos y sometiéndolos al irrespeto y al odio de algunos periodistas que alguna audiencia tienen.


Francia Márquez merece todo el respeto y admiración como representante de las mujeres beligerantes y combativas que con sus hechos dieron origen a cambios y reivindicaciones sociales, laborales y familiares como Ángela Davis que con su activismo, revolucionó la cultura racista de los norteamericanos. Rosa Parks en contra de la segregación racial. Wairis Dirie , modelo afro, luchadora en contra de la mutilación femenina, o las tres mujeres afroamericanas que colaboraron en la conquista espacial de los E.U, Catherine Joohnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson llamadas “las computadoras humanas” por su capacidad de descifrar y realizar programas de computador necesarias en el campo de la investigación espacial, o a la negra Celia Cruz quien iluminó el arco iris con su voz inigualable.


Serian innumerables las mujeres negras que han cambiado la historia. Por ahora nuestro respeto, consideración y reconocimiento, en medio de esta turbamaledicente, a Francia Márquez.

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