• Columna 7

“JUSTICIA, UN CONSTRUCTO IMAGINARIO”

“El Estado Democrático debe aplicarse a servir a la mayoría y procurar a todos la igualdad delante de la Ley, pues debe al mismo tiempo protegerse contra el egoísmo y proteger al individuo contra la arbitrariedad del Estado”

Pericles.


Por: Edwuin Z. Agudelo Badillo.


“La justicia en Colombia atraviesa sus días más oscuros por cuenta de lo que ya se conoce como el cartel de la toga. Las investigaciones de la Fiscalía y de la Corte Suprema de Justicia han evidenciado la existencia de una supuesta red de corrupción dentro del alto tribunal que manejaban magistrados y abogados que, a cambio de pagos millonarios, habrían incidido en decisiones judiciales”(El Espectador, 2019).


Un concepto que a través de la historia ha tenido una evolución en su proceso de configuración es precisamente aquella virtud que conocemos y representamos por medio de una balanza, llamada justicia. Pensar en establecer un criterio que la defina, que establezca qué sea válido y justo para el colectivo a través de su actuar, no es tarea fácil. Si nos remontamos al tiempo de los griegos, podemos encontrar que no sólo se hablaba o se preguntaba sobre el devenir del cosmos, la creación de la naturaleza y el origen del hombre, sino también se llegó a pensar sobre la vida misma, en cómo era ésta posible, y en las teorías que acompañaron el discurrir de sus días en los diferentes campos del conocimiento hasta llegar de forma tardía a la creación de un sistema político que los ayudase a equilibrar y a brindar a cada uno lo que le correspondía, sistema denominado: Democracia.


Ahora bien, no es posible hablar de Democracia sin tener claro el precedente que ha llevado a la humanidad a buscar el camino para el bienestar colectivo, pues desde los sofistas y continuando con los filósofos clásicos, se tejen pensamientos que ayudaron a la Polis a encontrar eco en sus habitantes respecto del bienestar común. Hacia el siglo V antes de nuestra era, aparece un personaje que conjuga la filosofía con la política y la vida práctica, un gobernante elegido por el pueblo, que se encargó de darle cabida a todos e implementar la justicia en la Polis, un griego llamado Pericles, un aristócrata, con formación militar y filosófica que estableció el rumbo a seguir por el pueblo griego y que a su vez le dio la grandeza con la cual ha sido reconocida.


Recreando un poco más sobre esta historia y su consolidación política en occidente podemos precisar que existen evidencias que nos lleva a pensar en la posibilidad de un sistema político funcional para beneficio del pueblo. El factor que incidió y fue fundamental en el éxito del gobierno de Pericles, fue su concepción acerca de la Polis, permitiéndole entender que es a través de la diversidad, la tolerancia, el respeto y el reconocimiento del otro que se puede construir, es así que para volverlo práctico, brindó un espacio y función a cada uno dentro de ella (sabios, artistas, filósofos, pintores, escultores, artesanos, militares, extranjeros), demostrando con ello, que todos son laPolis.


Estos hechos logrados por Pericles impresionan y cautivan a quien conoce la historia de la humanidad y a quien ha visto en ella sólo vestigios de guerra, discordia, ambición, muerte y desolación, precisamente porque existe un precedente que demuestra que es posible construir país y hacer de este mundo un espacio mejor en el cual vivir, un modelo de vida que se puede retomar para darle cabida en el tiempo actual, conjugando todos los escenarios y contextos que se elaboran en el día a día.


Sin embargo, llevar a la praxis la justicia en la cotidianidad ha sido una tarea compleja y difícil de establecer, puesto que ésta se ha entendido como un sustantivo producto de la construcción subjetiva y que depende de la interpretación a la cual esta sujeta. Por eso, quizás la definición que más se ajusta y que reza desde la antigüedad es “dar a cada uno lo que le corresponde”, definición que demarcó una desigualdad en sus inicios, pues quién puede establecer qué le pertenece a cada uno, cuál sería la unidad de medida para aproximar la justicia que le corresponde de acuerdo con sus actos, de ahí que la “ley del Talión” haya sido tan famosa y aplicada por muchos siglos.


Se supone que la creación de la justicia permitiría al ser humano compartir un espacio, un territorio para minimizar las agresiones y las guerras entre clanes, o tribus, incluso, para salvaguardar la familia en su interior con el fin de que su estilo de vida se proyectara a la sociedad. Sin embargo, se convirtió en algo esquivo a través del tiempo pues se ligó a posiciones de poder y figuras de autoridad para ejercerla. Es así como en el siglo XXI la vemos falsamente malinterpretada, especialmente en nuestro sistema judicial, que se ampara en ésta para obtener beneficios perdiendo su relación con el concepto.


En la búsqueda para transformar la realidad colombiana, se estudia la posibilidad de reescribir el rol del ciudadano y retomar su formación en las virtudes que fueron las inspiradoras para una mejor polis, donde sus miembros eran personas virtuosas al servicio de ésta para el bienestar de todos. A partir de este paradigma político se logra entender la relevancia del concepto de justicia para reconstruir un país que está al borde del caos por la corrupción, que ha permeado todo escenario, desde el hogar hasta las altas cortes de Colombia. En un mundo, en un país así, es cuando toma prioridad formar ciudadanos a partir de la ética y prender la lámpara de Diógenes para salir a buscar hombres justos y honestos que quieran liderar el rumbo de Colombia y consolidar la democracia como lo que es, un espacio en donde todos tenemos cabida.


#Justicia #Colombia #Caos

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