• Columna 7

EL DECÁLOGO DEL TIRANO

Por: Rosember Rivadeneira Bermúdez.


Las técnicas básicas para perpetuarse en el poder


Los miembros del pueblo actúan como simples espectadores. Son como las olas que el mar arrastra a su antojo para ser destruidas a orillas de la playa.


Tontamente han creído que los acontecimientos del poder son circunstancias naturales, imposiciones del destino, o castigos de la divinidad, y que mansamente deben resistirlos para obtener el premio celestial. ¡Están equivocados!


El pueblo es la fuente primaria y exclusiva del poder, pero lo ha olvidado.


Sin embargo, no todos los ciudadanos lo hemos olvidado y tampoco renunciamos a la defensa de nuestras garantías.


Quienes se encuentran investidos transitoriamente de poder nos imponen cargas, y poco se esfuerzan por recordarnos las potestades que constituyen la esencia popular.


Un gran número de personas que ocupan el poder no nos representan, simplemente arriban a la función pública para materializar un proyecto egoísta y personal, para brillar como la única estrella sobreviviente de la galaxia, apoderarse de nuestras riquezas y entretenernos con sus falacias.


¿Cómo han logrado engañar al pueblo?


Históricamente, quienes traicionan el catálogo de valores y principios constitucionales declarados por el pueblo, se han valido de una serie de estrategias perjudiciales, pero eficaces para someternos y garantizar su estancia en el poder.


El listado es inagotable, pero me encargaré de revelarles algunas técnicas básicas que he percibido, luego de realizar una observación académica, atenta y honesta, y a las que he denominado el decálogo del tirano.


1. Crea confusión


Es el velo perfecto que alimenta y perpetua a la corrupción. He aquí la herramienta por excelencia para manipular, someter y prolongar la estancia en el poder.


El pueblo jamás debe ser depositario de la certeza. A la población hay que conservarla errante e intranquila como el viento. Que tengan tiempo para llorar, pero jamás para pensar.


Si en un medio de comunicación dicen que sí, cerciórate que en otro digan que no. Y también que un tercero lo pongan en duda.


Cada vez que sea necesario reescribe la historia.


Suminístrales placer por un lado y sácales la sangre por el otro. Disfrutarán esa mezcla y no querrán zafarse de tu yugo.


2. Señala a tus adversarios


Conserva viva la hoguera que proporcione el acaloramiento popular. Siembra en la población un odio visceral por los miembros de alguna facción política, por algún color, bandera o himno particular. En ellos podrán descargar el resentimiento que estratégicamente les provocas.


Hazles creer que tus enemigos son sus enemigos, que tus detractores son sus detractores, que la diversidad no existe y que la única verdad es la que brota de tus labios.


Crea a tu alrededor un aura divina. Asegúrate que tus esbirros convenzan a la población de que eres la reencarnación de un prócer de la patria o un sabio del pasado. Que en tus manos está el camino, la verdad y la vida, y que, distanciados de ti, solo cenizas a su paso encontrarán.


A quienes te precedieron en el poder y a tus detractores trasládales la responsabilidad de tus actos. No importa el tiempo que permanezcas en el poder, culpa siempre a quienes te precedieron.


Grita al pueblo que, aunque el mal se reflejó en tu periodo, el daño lo causaron los de antes, y que, a pesar de haber hecho lo humana y divinamente posible, no pudiste evitar las consecuencias. Que sufres al igual que ellos porque conforman una sola carne.


Condena al pueblo a vivir en el pasado, y que sus ojos al presente solo vieren para aplaudir tus estupideces.


3. Victimízate


Representa al cordero que injustamente pretenden sacrificar. Esta técnica envuelve un efecto psicológico. Las personas suelen expresar su sentimiento de solidaridad a favor de quien encarna el rol de víctima, por el que finge ser un perseguido, por los seres tenebrosos de cuyos labios brota la falsa queja de que otros les impiden esparcir el bienestar en los terrenos de la colectividad.


Moviliza el poder publicitario para vender tu imagen de mártir, débil, vulnerable, pero capaz y perseguido. Recuerda que el pueblo sueña con materializar la figura del mendigo convertido en Rey. Sueñan con un dignatario de estirpe popular que haya sufrido en carne propia la escasez y el abandono. Simula serlo y hazles creer que ellos también pueden lograrlo. De esta forma no sabrán que el verdugo y perseguidor eres tú.


Vende tu imagen como la viva encarnación de la democracia, y asegúrate que a tus adversarios los tilden de escoria social, de tiranos que pretenden convertir al pueblo en un asno.


Homogeniza al pueblo para que haya una sola clase de ciudadanos: los que te alaben y creen en ti.


4. Realiza obras a última hora


El ser humano es olvidadizo por naturaleza. Le fascina sepultar lo negativo y perjudicial.


Por tanto, véndeles la idea de una mentalidad positiva para continuar entorpeciéndoles la razón. De esta forma podrás beber impunemente en la copa del peculado durante años.


Antes de culminar el periodo vuélcate a la comunidad y realiza obras de última hora. Diles que hasta ahora tus perseguidores cesaron la campaña de obstaculización y culmina obras para generar impacto social.


Encantados con el falaz resultado, promételes que lo mejor está por venir, que necesitas de mayor tiempo para generar prosperidad universal. Creerán que la revolución principia a ver la luz y querrán que la vela no se apague.


La obra de última hora y la promesa de un futuro de miel será lo que recuerden al momento de votar.


El dolor, la decepción y la atmósfera negativa que manchaba al movimiento quedará sepultada en el olvido y nuevamente a tus pies al pueblo tendrás.


5. Distracción


Conserva a la mano los errores de tus detractores, magnifícalos, despierta en el pueblo la sensación de que ha sido despojado de su riqueza, pudor, de la inteligencia que nunca ha poseído y del futuro prometedor.


Cuando algún desacierto tuyo sea motivo de escándalo, sofócalo revelando los errores de tus enemigos. Esto confundirá al pueblo. Gana la batalla especulativa masificando mentiras o verdades aparentes.


Esta técnica también es útil para victimizarse, pues al revelar las irregularidades de los detractores, podrás convencer al pueblo de que otros pretenden opacar tu gestión para que olviden sus pecados.


6. Crea un partido o movimiento


Crea un partido o movimiento y haz que la ciudadanía se identifique con él. Nadie sabrá que en sus estatutos has copiado y pegado las misiones, objetivos y visiones de otros. El español es amplio y bendito, y existen palabras llamativas para aparentar originalidad.


Ha de tratarse de un nombre nuevo, acompañarse de un color llamativo con significado esotérico, esperanzador y que ofrezca una invitación emocional para la renovación del poder.


Se compondrá de personas no visibles y de otras socialmente visibles, opositores que luchen para que cese el estado de sufrimiento generado por la clase política tradicional.


Creerán que se trata de cuerpos distintos, pero jamás deben saber que posees el alma cargada con los mismos vicios, que te domina la misma sed de acaparamiento, triunfalismo y corrupción que prometes combatir. Nuevos rostros, pero iguales vicios.


7. Crea necesidades o deja algunas sin resolver


Estrategia diseñada para permitirle a quien te suceda en el poder la posibilidad de estructurar un discurso eficaz. Así pescará a los incautos.


Inicia la obra, pero déjala inconclusa. Conserva viva la necesidad. No cubras el hueco a plenitud. Aprieta y afloja. Avanza y retrocede.


Sugestiona al pueblo para que conciba al candidato como la solución por antonomasia. Que su nombre y apellido se traduzca en la consciencia popular como la única solución.


Para ello, debes sembrar en sus mentes el temor al fracaso de tu proyecto de permanencia en el poder. Deben sentir que tu derrota encarnaría la muerte de sus expectativas de progreso y el inicio de un suplicio sin final.


Solo tu candidato posee el mérito, la capacidad y la bendición divina de la continuidad. Él es luz y los demás la oscuridad.


8. Conserva el control


De esta forma podrás perpetuarte en el poder. El pueblo votará por candidatos propuestos por ti. Ante el pueblo les impondrás tu bendición.


Pertenecerán al mismo partido o movimiento que tú diriges. Deben ser sumisos y temerosos de ti. Entonces gobernarás en cuerpo ajeno. Es una forma democrática de disfrazar la tiranía. Serás la mano oculta que dirija al títere y el ventrílocuo que ponga a hablar al mono.


El ser humano es más emocional que racional. Sumérgelos en un océano de sentimientos. Que se enamoren de ti y odien a tus adversarios. Haz que aplaudan y minimicen tus errores y que destruyan las buenas obras de tus detractores.


9. Falsos nuevos empleos


Crea la sensación de la existencia de nuevos empleos. Al tomar el poder desvincula a quienes fueron designados por tus predecesores y renueva la planta laboral. Difunde a todos los rincones la generación de esos empleos, revela la sonrisa del que ingresa y oculta las lágrimas de los desvinculados.


Cerciórate de que en tus discursos estén presentes los beneficiarios, para que puedan aplaudir públicamente tus mentiras y difundan el rumor de tus bondades.


Evita que te observen como un empleado del pueblo con una responsabilidad mayor. Hazles creer que eres la fuente primaria del poder, el centro de impulsión económica y el seno del cual manan los beneficios sociales.


10.El poder de la palabra escrita


Las palabras se las lleva el viento, pero lo que se documenta tiene carácter divino y una vocación de inmortalidad. Miéntele al pueblo con los falsos datos estadísticos elaborados por tus subalternos.


Diles que hubo un incremento en la tasa de empleo y en el reparto de subsidios a la población vulnerable, que el logro de tu gestión es sustancialmente mayor comparada con los gobiernos anteriores. Infórmales que el índice de pobreza y de violencia disminuyeron y que en la población reina una sensación de seguridad y satisfacción.


El pueblo creerá en la letra escrita. Nadie osará en buscar a los nuevos acomodados, ninguno preguntará en dónde se hallan los recientes trabajadores. Nadie acudirá a las bases de datos públicos a preguntar por el número de denuncias y capturas en determinado periodo para desmentir tus afirmaciones. Estarán ocupados tratando de sobrevivir.


He aquí el decálogo de los tiranos que ocupan el poder. Es tu responsabilidad si continúas creyendo en sus mentiras.


Pueblo… ¡Despierta!

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