• Columna 7

EL DÍA QUE CONOCÍ A LA REINA ISABEL II

Por: José Eduardo Barreneche Ávila. Queen Mary, University of London. LLM.


Visitar Londres, y recorrer sus calles es algo inigualable. Solo es llegar al aeropuerto, y comienzas a percibir un ambiente especial. Luego tomas un taxi icónico inglés, llegas a “Green Park”, y posteriormente arribas a un sitio cercano al Palacio de Buckingham, residencia oficial de la Reina Isabel II, hasta hace unos días. Allí te percatas que efectivamente la realeza si existe, y que, muy a pesar de que es criticada por muchos, evidentemente aporta en muchos aspectos al país que se ha encargado de conservar un legado cultural de respeto por su pasado, consolidación de su presente, y estructuración de un futuro unido a la familia real.


Es como si iniciaras un recorrido sin fin que te permite valorar la historia de la humanidad, y cómo ellos, han podido ser los primeros en muchos temas, pero uno fundamental, y al que me referiré, es cómo lograron consolidar una figura que une no solo a Inglaterra, sino a los países que aún reconocen a la familia real como su reina. Ellos los llaman los países “Commonwealth”, o mancomunidad de naciones. Esta es una organización compuesta por diferentes países, además de Inglaterra, Canadá, Nueva Zelanda, Australia, entre otros.


Evidentemente llegar al palacio Buckingham, vivir un cambio de guardia, dimensionar la colección de arte de la realeza, percibir el respeto que tienen los ingleses por el legado construido por parte de la familia real y su nación, son enseñanzas culturales y estilos de vida que hay que analizarlos y vivirlos, sin perjuicio de que algunos no estén de acuerdo con ello.


La historia de la familia real inglesa sería solo pasado, o tal vez ya se hubiese acabado, sino fuera por lo que realizó desde el momento que fue elegida Isabel II, como la reina en 1953.


Allí inicia un recorrido en el cual si bien es cierto se generaron algunas dudas en relación con la corona británica, logró superarlas hasta su último día, dejando a la monarquía tan fuerte, que aún en el mundo se dice que solo existe una reina y una familia real, y evidentemente es la de Isabel II. Es sin duda una monarquía constitucional.


Algunos quisieron catalogar a Isabel II como feminista. No creo que ese apelativo fuese correcto en atención a que sus posiciones políticas eran evidentemente neutrales, y tenían que serlo de esa forma. Lo que si es cierto es que su figura permitió en las décadas de los cincuenta, ver a las mujeres en posiciones de poder realizando actos con sobrada madurez y experiencia. Fue una digna representante de la sapiencia de una mujer en el poder.


La reina impregnó al Reino Unido de identidad, orgullo y nacionalismo. Generó unos lazos inquebrantables de unión de país, que pocas veces se podrán repetir. La reina se fue, pero su hijo tiene la responsabilidad de mantener esa cohesión que permita conservar una realeza que ha logrado conservar las tradiciones y ha unido varios países en torno a su legado.


La Reina Isabel ha muerto, su hijo la ha sucedido, esperemos que el legado de su progenitora lo lleve con la sabiduría suficiente para entender que el Rey es humano, pero debe comportarse íntegramente.


Gústenle o no, Carlos III, es el Rey. ¡Dios conserve al nuevo Rey por siempre!

El barre comenta 1: Carlos III dicen que será una transición. Yo no lo considero así. El día que te proclaman rey no te dejas quitar la corona hasta el fin de tus días. Muy seguramente será su oportunidad para consolidar su imagen. Por ello Guillermo y Kate deberán esperar. Pasarán de Duques de Cambridge, a Príncipe y Princesa de Gales. La historia dirá si acerté.


El barre comenta 2: Dejen a Camila Parker ser feliz. Hay mujeres que saben esperar, y ella supo amarlo en silencio y abrazarlo cuando le tocó su turno.


El barre comenta 3: Diana será por siempre la princesa que no necesitó ser reina. Brillaba sin corona.


El barre comenta 4: Como el título de este artículo hace alusión al día que la conocí, así fue. La vi en persona, la percibí como un ser humano que inspiraba pulcritud, respeto, identidad, nacionalismo y unión. Por eso siempre será la Gran Reina. Yo, como un ciudadano estudioso de la realeza, me limité a cumplir con el protocolo ese día.


QUERIDA ISABEL II, descansa en paz, tú legado será recordado por siempre.

¡BIENVENIDO CARLOS III!




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