• Columna 7

EL CONFINAMIENTO

Por: Catalina López Lafaurie.


Cuando creíamos que ya no podíamos escuchar algo distinto sobre el Covid-19, el doctor David Nabarro enviado especial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desató una polémica, después de su entrevista en la revista británica The Spectator al decir: “Nosotros en la Organización Mundial de la Salud no abogamos por los confinamientos como el principal medio de control de este virus".


El doctor Nabarro, recalcó qué: "Los confinamientos solo tienen una consecuencia que uno nunca, nunca debe menospreciar, y es que hacen a los pobres mucho más pobres", aseguró.

Algunos medios de comunicación y figuras públicas mencionaron que la OMS se estaba “echando para atrás” en su apoyo a las cuarentenas.


Por supuesto, alguien que sacó provecho de este momento fue el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump quien en su cuenta de Twitter alardeó un poco acerca de lo que ha venido manifestando a lo largo de la pandemia. “La Organización Mundial de la Salud acaba de admitir que estaba en lo cierto. Los confinamientos están matando a países por todo el mundo. La cura no puede ser peor que el problema en sí (…). Una larga batalla, pero finalmente hicieron lo correcto", dijo.


A todo esto, se suma las declaraciones de Ann Harris, portavoz de la OMS quien explicó que el confinamiento lo que logra es comprar tiempo cuando la transmisión comunitaria es abundante. Sin embargo, en algunos casos esta medida es considerada como “una arma más en el arsenal”.

El punto para analizar en las palabras del doctor David Nabarro, y lo que lleva a la escandalización de sus afirmaciones es que, dice que no abogaron por esta medida, pero aquí va la “cascarita” visible: como PRINCIPAL medida de control. Esto es lo que llamo quedarse con un pedazo de la torta y no comerla completa. Es ahí donde se podría decir: “soy responsable de lo que digo, no de lo que entiendas”.


El doctor Nabarro no niega sustancialmente, el aprovechamiento de la medida, sin embargo, hace énfasis en que no fuera lo primero a ejecutar, es decir que no fuera la medida fundamental a aplicar por todos los Gobiernos. Más bien, primero se debieron agotar todos los recursos previos a un radical y sorpresivo aislamiento, proyectando una preparación intelectual y mental a los ciudadanos.


No obstante, la mayoría de los Gobiernos hicieron lo contrario; confinaron a los ciudadanos y después sí adoptaron protocolos.


La afirmación del doctor Nabarro se sustenta en que, biológicamente hablando, hay una conexión trascendental entre mente, emoción y reacción del cuerpo. Cuando el ser humano es sometido a situaciones de alto estrés y/o confusión emocional: temor, depresión, ansiedad, incertidumbre, angustia; todo esto es concebido desde la mente y permite una inestabilidad en el sistema, lo que hace que de inmediato se conecte con nuestro sistema nervioso y envié señales a nuestro cuerpo, de ahí comienza la somatización de dichas emociones.


Adicional a lo anterior, el encierro fomenta los hábitos de sedentarismo, y todo esto, afecta el sistema inmunológico, el sistema de defensas para combatir el virus. Es como si nos enviaran a la guerra sin armas, estamos expuestos y peleamos con lo que tenemos, aunque no sepamos sí será suficiente.


Se volvió común en medio del encierro el insomnio, la caída del cabello en hombres y mujeres, cuadros de ansiedad y depresión. Todo porque nuevos temores han sido despertados y el cuerpo siempre responde a los estímulos, incluso hasta en los más pequeños.


Lo que ha quedado claro del Covid, es que aún sigue siendo un virus por descubrir, algunas teorías conspirativas culpan a China de la creación del virus a propósito. La cuestión, es que ni China, ni Estados Unidos, ni Rusia, entre otros países, han sabido qué hacer a ciencia cierta con el virus, debido a que cada sepa se presenta de manera distinta en los organismos.


También, hay quienes creían que gozaban de una inmunidad tras superar el virus hasta que se comenzaron a presentar rebrotes en estos pacientes. Parece ser una enfermedad sin control que ya representa la quinta causa de muerte a nivel mundial alcanzando una cifra de 1.000 fallecimientos por día.


Lo cierto es que el Covid-19 “está lejos de terminar”, así lo afirmó Maria Van Kerkhove, responsable de la gestión de la pandemia de la OMS. De tal manera, es insostenible mantenernos encerrados durante uno o dos años más -entre muchas razones- también por salud.


Hay que sobrevivir con los cuidados, somos la generación de la pandemia y no podemos quedarnos siempre con las puertas cerradas, o si no, vendrá una nueva pandemia: la de la locura y el desenfreno a causa del encierro.


Nota: Sí vas a salir, lava tus manos, usa el tapabocas, mantén el distanciamiento, sé consciente de tu situación y actúa con responsabilidad; de lo contrario quédate en casa. Vamos a salir de esta.

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