• Columna 7

EL ARTE EN LA HISTORIA DEL CARIBE (V)

El Caribe y los pintores marinos

Por: Jorge Enrique Elías-Caro.


Varias han sido las denominaciones que ha tenido durante centurias el espacio que baña la masa de agua que hoy se conoce como mar Caribe. De acuerdo con la época o la perspectiva cultural, ya fuera nativa o de distintos países europeos se le llamó también mar del Norte (Mer du Nord en oposición al océano Pacífico por ser este conocido en sus inicios como mar del Sur), mar de las Antillas, Mediterraáneo Americano, Caribby o West Indies, cuando se trataba de mostrar la traducción en inglés de los territorios del imperio español sobre el mar de las Indias Occidentales. Sin importar la denominación el lugar común que los unía e identificaba era el mar.

Aspecto físico geográfico que como hecho visible de sus costas, islas, oleajes, biodiversidad, playas, paisajes y la gente que vive de él fueron, son y serán motivos de inspiración y sentimientos para formar todo un movimiento artístico dedicado a captar las imágenes y vivencias que sobre el mar se han llevado a cabo. En la Historia del Arte, así como existen escuelas que se especializaron en la pintura histórica, el retrato, el paisajismo, entre otras tendencias, también las hubo en dibujos alusivos al mar. Esta corriente artística, sobretodo, la procedente de los Países Bajos del siglo XVIII, se le conoció como de Artes Marítimas y a sus actores principales como pintores marinos, pues, muchos de ellos grabaron pictóricamente lo que veían o acudían a sus recuerdos sobre las vivencias realizadas durante años en el mar, ya que eran navegantes y su vida de marineros lo hicieron en barcos mercantes o navales como capitanes o militares de la marina francesa, holandesa, británica, sueca, danesa o española.


Figura 1. Galeón español tomado por el pirata Pierre le Grand cerca de la costa de La Española, en 1643 de Jean Antoine Theodore Gudin. Óleo sobre lienzo. Colección privada. Fine Arte Images; Figura 2. Barcos de pesca, siglo XIX de Charles Bentley. Óleo sobre lienzo. Colección del Victoria & Albert Museum de Londres (Inglaterra).


Este tipo de arte como aspecto figurativo extrae su principal argumento de lo que es la masa de gua y sus distintas interacciones. Encuentra en el mar su principal inspiración. Representa a las naves en faenas de pesca, en cruentas batallas navales o de pitatería, en la vida cotidiana dentro de las embarcaciones, su relación con el lecho marino y las zonas costeras. Este género artístico se popularizó en todos los mares del mundo, pero para el caso del Caribe, se hace básicamente con la expansión de las fronteras imperiales europeas que llegaron a esta zona de América desde mediados del siglo XVII hasta bien entrado en siglo XIX. Ese tipo de arte también incluye las áreas estuarinas, las actividades en las playas, acciones de navegación y especificaciones técnicas de los barcos, de ahí que en lo marítimo y marino como expresión artística y práctica cultural tengan ciertas diferencias, ya que en el primero puede o no haber gente, pero en el segundo, necesariamente, se requiere que se haga explícita la interaccion del mar en todas sus dimensiones con las personas.


En la Edad de Oro de la pintura holandesa estos dibujantes fueron los que más le apuntaron a esta tendencia artística. Como un arte romántico, la imbricación del mar y las costas fueron objeto de especialistas para dibujar bellos paisajes. Adoptan en este sentido la belleza del Renacimiento. Dignos representantes del arte marino en los Países Bajos fueron Willem van de Velde (padre e hijo). El viejo como se le conoce a Willen I (1610-1692), también progenitor del reconocido pintor paisajista Adriaen van de Velde (1633-1672). Por su parte, Willen II (1633-1707) fue uno de los holandeses pioneros en incursionar en el Rococó. Van de Velde hijo siempre representó las costas holandesas, en especial la calma o las tormentas en el mar con lujo de detalles. Sus imágenes fueron muy sencibles y con una precisión muy fina casi que fotográfica. De la escuela holandesa también sobresale Abraham Storck (1644-1708).



Figura 3. Batalla naval de las guerras angloholandesas de Willem van de Velde (hijo) en 1700. Óleo sobre lienzo. Paul Mellon Collection, Yale Center for British Art, EE. UU;

Figura 4. Barcos en la costa por incursión pirata de Théodore Gudin (1834). Óleo sobre lienzo. Colección privada.

Por eso, como un hecho de Realismo el pintor francés Jean Antoine Théodore Gudin (1802-1880) recrea con sus dibujos la captura de barcos por parte de los piratas y corsarios en el Caribe. Una problemática que era “pan de cada día”. Dentro de esos cuadros podemos citar a: Galeón español tomado por el pirata Pierre le Grand cerca de la costa de La Española, en 1643, dado a conocer a fines de los años sesenta del siglo XIX; Barcos en la costa por incursión pirata de 1834; Captura de tres buques comerciales holandeses por los buques franceses Fidéle, Mutine y Jupiter, en 1711 y once cuadros más sobre este tema, incluso en otros mares y océanos. Hizo varias pinturas sobre las gestas navales que el famoso almirante genovés Andrea Doria llevó a cabo en la primera mitad del siglo XVI.


Figura 5. Willem van de Velde II de Lodewijk van der Helst (1672). Óleo sobre tela de 103 x 91cm. Colección Fred Muller del Museo Nacional de Ámsterdam;

Figura 6. Captura de tres buques comerciales holandeses por los buques franceses Fidéle, Mutine y Júpiter, en 1711. Colección privada. Fine Arte Images.

Otro francés que trabajó muy bien el tema del arte marítimo fue Claude Joseph Vernet (1714-1789), quien se especializó en grabar las escenas de los puertos. Otra particularidad de Vernet en su estilo radica en la representación panorámica en la que el horizonte es muy bajo y el cielo es muy ancho. Como imágenes esto da un efecto de mucho realismo y que se intensifica por la coloración que utiliza, empleando las técnicas de apreciación de Lichht y Schetten. Su cuadro La Tormenta (1777), posee una excelente crítica. Lo mismo que los óleos sobre lienzo Paisaje marino, luz de luna (1772) y Paisaje por la luz de la luna (s.f). Otros franceses que sobresalieron en estas lides de lo marino fueron el profesor de arte de la Academia Naval Auguste Mayer (1805-1890) y el retratista de corsarios y piratas Ambroise Louis Garneray (1783-1857).

De la escuela británica como pintores marinos resaltan Nicholas Pocock (1740-1821) que dibujó 28 trabajos conocidos sobre el Caribe. Entre los cuadros más conocidos podemos citar a los óleos sobre lienzo Compromiso sobre Dominica (1782); Una fragata en una tormenta en alta mar (s.f) y Captura de la fragata española Clara frente al cabo Santa María (1806), como también las acuarelas sobre papel Ver en las Antillas Menores (1785), Escena costera con envío (s.f), Paisaje marino con envío y La última acción de fragata franco-británica (1815). También puede citarse a Joseph Mallord William Turner (1775-1851) con sus óleos sobre lienzo Pescadores en el mar (1796), Mar tempestuoso rompiendo en una costa (1840) y Un desastre en el mar (1835). Igualmente, al dibujante de zonas costeras Charles Bentley (1805-1854) y sus famosas obras sobre las Guayanas y la villa Caribi en las desembocaduras de los ríos Essequibo, Demerara y Berbice, así como a los barcos de pesca y las naves en mar en calma y tormentosos cerca de las islas británicas del Caribe.


Figura 7. Captura de la fragata española Clara frente al cabo Santa María de Nicholas Pocock (1806). Óleo sobre lienzo. Colección privada; Figura 8. Paisaje marino con envío de Nicholas Pocock (s.f). Lápiz y acuarela sobre papel. Collection Laing Art Gallery, Newcastle-upon Tyne, Inglaterra.

Desde la escuela alemana el paisajista marino con mayor resonancia fue Caspar David Friedrich (1774-1840). También en este estilo artístico Andreas Achenbach (1815-1910) fue protagonista de muchos reconocimientos. Por parte, de los pintores marinos daneses sobresalen Daniel Herman Anton Melbye (1818-1875), Alfred Serenius Jensen (1859-1935) y Carl Emil Baagøe (1829-1902).

Así pues, tal como las cosas iban acaeciendo en el Caribe, la historia económica, empresarial, política y social también se iba representando en imágenes. A lo largo de los siglos en la cuenca caribeña, a la vez, se fue tejiendo un entramado cultural como un fiel reflejo de las cosas que iban aconteciendo. De ahí que en la historia del arte el movimiento sobre lo marítimo y marino por la realidad que se reflejaba en los cuadros tuviera mucha resonancia, pues, como en una fotografía era la esencia también de lo qué se veía, vivía y sentía en el mar Caribe.


Figura 9. Paisaje por la luz de la luna de Claude Joseph Vernet. Óleo sobre lienzo. Colección del Mobilier National, París (Francia); Figura 10. Velero en el mar de Alfred Serenius Jensen (1910). Óleo sobre lienzo. Colección privada.

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