• Columna 7

EL ARTE EN LA HISTORIA DEL CARIBE (IV)

La influencia caribeña de un clasicista y romántico. Théodore Chassériau y sus raíces


Por: Jorge Enrique Elías-Caro.


Varias han sido las corrientes europeas de la plástica que influenciaron los diversos conocimientos y expresiones culturales en el contexto Caribe. Escuelas como: Renacimiento, Barroco, Rococó, Impresionismo, Romanticismo y Clasicismo, repercutieron con fuerza, sobretodo, desde mediados del siglo XVI hasta las primeras décadas del siglo XX. En contraste, el espacio Caribe, algunas veces, también sirvió de inspiración para que estos movimientos fueran tendencia y se llevaran a la práctica. Ya en un escrito anterior lo habíamos visto con Paul Gauguin y las repercusiones que tuvo debido a su paso en 1887 por Panamá y Martinica.


Otro de los pintores de reconocida trayectoria internacional que tuvo en su arte una influencia por la relación permanente con el Caribe fue el francés Théodore Chassériau (1819-1856). Pese a que la muerte le llegó muy temprano (37 años) fue uno de los máximos representantes del Clasicismo Romántico con más de un centenar de obras conocidas y expuestas en diversos museos del mundo. Su cercanía con el Caribe está dada desde su misma sangre. Nace en El Limón (Provincia de Samaná) Isla de Saint Domingue (hoy República Dominicana). Sus padres fueron Benoit Chassériau (1780-1844), el “amigo francés” de Simón Bolívar y María Couret, hija de un rico hacendado del Santo Domingo Francés. Aunque Theodore vivió en esa antilla poco tiempo durante su infancia, solo un año y tres meses, pues, para fines de 1820 su familia se traslada a París.


Su padre fue un francés revolucionario y patriota. Hizo parte de las luchas por la Independencia de Saint Domingue (allí se desempeñó como secretario general en 1804). También lo hizo en Nueva Granada (actual Colombia). Participó en la Declaratoria de Independencia de Cartagena de Indias en 1811, donde posteriormente en 1813 ocupó el cargo de ministro del Interior y de Policía en el Estado Libre de Cartagena. Desde allí lideró las batallas contra Portobelo en el Istmo y Santa Marta, ciudades que se mantenían fieles a la Corona española para ese entonces. De ahí que haya sido comandante del Ejército de Occidente y de las expediciones militares por la libertad de Panamá en enero de 1814. Obtuvo la carta de naturaleza del Estado de Cartagena firmada por Manuel Rodríguez Torices. En 1815 fue uno de los que acompañó a Simón Bolívar durante su estancia en Kingston-Jamaica. En 1816 fue uno de los financiadores de Bolívar junto a Jean Pavageau, Michael Scott, George Robertson, S. Campbell y Maxwell Hyslop para que hiciera la expedición a los Cayos en Haití, con quienes conformó un consorcio para prestarle 404 pesos, valor que Simón Bolívar después le pagó en 1827 al 6% de interés.


Figura 1. Autoretrato de Théodore Chassériau a los 16 años (1835). Óleo sobre lienzo. Colección privada.


Después de su retorno a París a fines 1820, Benoit regresa a Colombia en 1822 con su familia para desempeñar el cargo de agente comercial del gobierno francés, labor que ocupó hasta finales de 1825. Dentro de sus logros estuvo la intermediación que hiciera entre la “gran” Colombia y España a través del Estado francés como garante para iniciar diálogos de relaciones, así como las negociaciones para la firma de la Convención de Amistad y Tratado de Libre Comercio y Navegación entre ambos países suscrito en 1826 y además mantuviera abierta las comunicaciones para las operaciones mercantiles, especialmente con Martinica y representara a los comerciantes franceses con sede en los puertos de El Havre y Burdeos. Posteriormente, entre 1826 y 1830, fue empleado del Departamento de la Marina Francesa, como agente comercial en el puerto libre de Saint Thomas (Islas Vírgenes Danesas). Durante los ocho años que estuvo Benoit en América (cuatro que duró en Colombia y cuatro en la posesión de Dinamarca en el Caribe) su hijo Théodore estuvo allí desde que tenía tres años y parte a Europa cuando tenía once. Allí en 1830 es cuando Théodore por sus inclinaciones culturales entra a la academia del gran pintor francés Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867) en donde hace las primeras incursiones sobre retratos y su primer acercamiento con el clasicismo, compartiendo taller con dibujantes de la clase del realista francés Jules Breton (1827-1906), el escultor y grabador Eugéne-André Oudiné, y los artistas de la Escuela de Lyon Jean Hippolyte Flandrin (1809-1864) y Louis Janmot (1814-1892).


Chassériau pinta a su padre en un óleo sobre lienzo en 1832, cuando tenía trece años, y este había regresado nuevamente al Caribe para ocupar el cargo de vicecónsul de Francia en la isla de Saint Thomas, rol que desempeñó poco tiempo, ya que, para mediados de 1833 retorna a París. Théodore contaba ya con catorce años y no volvería al Caribe para dedicarse de lleno a sus estudios artísticos, pese a que su padre volvería dos años más tarde, primeramente, como cónsul honorario acreditado en San Juan entre 1835 y 1839, y después como cónsul de primera entre 1840 y 1844 cuando fallece allí en Puerto Rico.


Figura 2. Retrato de Benoit Chassériau de Théodore Chassériau (1832). Óleo sobre lienzo. Colección del Museo del Louvre de París (Francia). Figura 3. Retrato de Benoit Chassériau de Théodore Chassériau (1835). Lápiz en papel. Colección del Museo del Louvre de París (Franci


Durante este tiempo que su padre estuvo en San Juan, Theódore ya empezaba a pintar con audacia y mucho beneplácito de sus maestros. A la edad de 16 años, en 1835 hizo su famoso auto retrato un óleo sobre lienzo, pero también un bello cuadro en lápiz negro y papel dedicado a su padre. Así como cuando en 1838, con 19 años, crea el famoso estudio dedicado a los negros. Obra inspirada en los esclavos del Caribe. Ingres, su maestro, resaltaría prontamente sus dotes, expresando públicamente “Vengan, caballeros, a ver a este niño que será el Napoleón de la pintura”. Después de 1835 empieza a trabajar en el taller del reconocido pintor Eugéne Delacroix (1798-1863), de quien obtiene como influencia el uso del colorismo pictórico, lo que le hace merecedor del tercer puesto en el consurso de pintura de la Academia Francesa de Roma en 1836 dentro de la categoría de Pintura Histórica. Desde acá comienza a combinar el Clasicismo de Ingres y el Romanticismo de Delacroix. Lo que supuso una ruptura artística con Ingres hacia 1840. Aunque dicha fusión de técnicas le trajo mucho adeptos, entre ellos al dramaturgo, crítico y fotógrafo francés Pierre Jules Théophile Gautier (1811-1872), precursor del Simbolismo, fundador del Parnasianismo y de la literatura modernista.


Antagonismos que Chassériau logró hacer de buenas maneras, si se tiene en cuenta que el que el Clasicismo se desarrolló como un movimiento que surgió a fines del dieciochesco y, en razón de su esencia y filosofía, es un estilo que está basado en hechos de la Antigüedad y de las influencias del Renacimiento, además de tener como fin el reflejo de la naturaleza y su belleza por intermedio de la estética formal, simple y armoniosa. También las bases del Rococó lo cimentaron por aquello del mensaje sobre lo sensual.



Figura 4. Estudio de un negro desnudo de Théodore Chassériau (1838). Óleo sobre lienzo. Colección del Museo Ingres-Montauban (Francia). Figura 5. El fantasma de Banquo (1854) de Théodore Chassériau. Óleo sobre lienzo. Colección del Museo de Bellas Artes de Reims (Francia).


Por su parte, como un anatema, los románticos iban en contra de todo esto del Clasicismo. Rechazaban sus postulados y la forma de concebir la Pintura Histórica porque creían más en el Realismo por estar más cerca a hechos reales y por tanto, esas aproximaciones las hacían basándose en contenidos de crítica social. Aducían que las pinturas de los clasicistas eran historias apócrifas, inventadas por mitologías, leyendas o creaciones literarias. De ahí que muchas de las obras de Théodore Chassériau fueran representaciones gráficas de la dramaturgia, en especial, de grandes obras de la ópera o literarias llevadas al teatro, como fueron las recreaciones de las óperas “Macbeth” y la “Tragedia de Othello” de William Shakespeare: El fantasma de Banquo (1854), Macbeth y las tres brujas (1855), Macbeth (1855), Otelo (1844), Desdemona y la canción del sauce (1849), La cour dor, Othello y Desdemona (1849), Desdemoma y Otelo (1847), El atardecer de Desdemona (1849), Desdemona se retira a su cama (1849). También de pasajes de la Biblia como Susana y los ancianos (1839) mención del libro de Daniel. Asimismo, acudió con frencuencia entre 1839 y 1855 a la mitología griega, los relatos biblícos, la historia romana y de Costantinopla para recrear su obra. Hizo más de cien pinturas con sentido histórico y alegóricos a la Antigüedad y la Edad Media.


Figura 6. Susana y los ancianos de Théodore Chassériau (1856). Óleo sobre lienzo. Colección del Museo del Louvre de París (Francia). Figura 7. Macbeth y las tres brujas de Théodore Chassériau (1855). Óleo sobre lienzo. Colección del Museo d’Orsay-París (Francia).


Fue un artista polífacético. Trabajó diversas técnicas. Dentro de la plástica hizo obras en óleos sobre lienzo, tablas y en panel con aceite a bordo e incrustaciones. Sobre el papel utilizó el lápiz negro, las acuarelas, lavados y gouaches en color y en lápiz. Igualmente empleó el pincel, la tiza, el grafito, el plomo negro sencillo y con reflejos blancos en papel beige, las plumas, tintas para grabados, así como litografías en blanco y negro. De ahí que se considere que los impresionistas franceses, por el uso del color, lo tomaran como referencia, entre ellos están Paul Gauguin (1848-1903) y Henri Matisse (1869-1954), así como para los simbolistas franceses de estética desgastada Pierre Cécile Puvis de Chavannes (1824-1898) y Gustave Moreau (1826-1898), quienes fueron directamente sus pupilos en la década de los cuarenta en la Academia Francesa de Roma.


Sin lugar a dudas el sitial que ocupa Chassériau dentro del Clasicismo francés está a la par de Jaques-Louis David (1748-1825) y del alemán Jakob Philipp Hackert (1737-1807). Su obra está concentrada primordialmente en los museos de Francia, Italia y Rusia, aunque eso no quita que haya vuelto recientemente a la casa que lo vio nacer. Su obra en 2019 llegó a República Dominicana y se está a la espera de la apertura de un museo creado en Samaná como homenaje a este ilustre personaje que, por sus estancias, relaciones familiares, formación y primeros pasos artísticos estuvo cimentada por la esencia y forma de vida caribeña.


Figura 8.Emperador romano a caballo y su esclavo alcanzado por un rayo de Théodore Chassériau (1855). Óleo sobre lienzo. Colección privada. Figura 9.La defensa de la Galia de Théodore Chassériau (1855). Óleo sobre lienzo. Museo Bargoin de Clermont-Ferrand (Francia).


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