• Columna 7

Editorial 12 de septiembre: 9-11: EL DÍA QUE EL MUNDO CAMBIÓ.

El 11 de septiembre de 2001 es uno de los días más tristes y oscuros en la historia de Estados Unidos. Extremistas (terroristas) secuestraron cuatro aviones comerciales en la costa este y los chocaron contra las Torres gemelas en Nueva York, (corazón de la economía mundial), el Pentágono en Washington y otro más cayó en un campo abierto en Pensilvania. Casi 3.000 personas perdieron la vida y la historia se partió en dos para esa nación y para el mundo entero.


Veinte años después, las heridas siguen abiertas para testigos y supervivientes. Recordar aquel fatídico 11 de septiembre es remover sentimientos que muchos guardamos en nuestras memorias. Ver las imágenes una y otra vez es como echarle sal a la herida. El mundo cambió a partir de ese momento y muchos no vislumbran la magnitud de tal acontecimiento. Los atentados en Washington y Nueva York quedaron grabados en la mente de los americanos y de toda la humanidad.


Desde el punto de psicológico, además de las casi 3.000 mil víctimas de aquel día, miles de trabajadores y trabajadoras de emergencias y supervivientes continúan sufriendo los efectos sobre la salud física y mental a largo plazo de los ataques.


Por otra parte, en el tema de los derechos humanos dice Rob Freer, ex investigador para EE.UU de Amnistía Internacional que “el 11-S es un momento que define la historia del siglo XX. El increíble dolor de las 3.000 muertes provocó que el gobierno de Estados Unidos decidiera lo que era legal y lo que no”.


Lo que más llama la atención, es que luego de la caída de las Torres Gemelas también se vino abajo una serie de protecciones al derecho a la privacidad. El balance entre privacidad y seguridad nacional se transformó notablemente tras el 11-S. Con la aprobación de la Ley Patriota en octubre de 2001, los funcionarios del gobierno obtuvieron una nueva autoridad para vigilar posibles amenazas.


Con la llegada del Smartphone y la prevalencia de las comunicaciones electrónicas, las autoridades desarrollaron nuevas herramientas para vigilar a individuos concretos y hacer seguimiento a su ubicación usando información de geolocalización. Así el poder del gobierno se expandió para realizar una vigilancia masiva. De manera que el temido chip del cual todo el mundo habla no está en la vacuna contra el Covid-19, sino que está en nuestras propias manos, somos nosotros quien entregamos información relevante a través de nuestras redes sociales, eso sin entrar en detalle en cuanto al cambio en la política internacional.


Con razón, en una célebre frase que se le atribuye a Albert Einstein, –aunque no existe ninguna fuente confiable que pruebe que es de su autoría–, expresó que “temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo sólo tendrá una generación de idiotas”.


Mucho se podría escribir sobre el 9-11 o el 11-S, lo cierto es que se necesitó aproximadamente una década para culminar la construcción del World Trade Center y sólo unos segundos para que las Torres cayeran ante los ojos expectantes del mundo entero.

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