• Columna 7

E-PARANOIAS, PANDEMIA Y MIEDO LÍQUIDO: EL RETORNO DEL TOTALITARISMO EN LA ERA DE LA PERPLEJIDAD

“… fenómenos tan inesperados e impredecibles como la pérdida radical del interés por sí mismo de cada uno, la indiferencia cínica o aburrida frente a la muerte u otras catástrofes personales, la inclinación apasionada hacia las nociones más abstractas como guías de la vida y el desprecio general incluso por las normas más obvias del sentido común”.[i]


Por: Edimer Latorre Iglesias.


La consternación en la mirada de la doctora Deborah Birx lo decía todo, Trump nuevamente mostraba su ignorancia supina: “Lo que veo es que el desinfectante, que mata [al virus] en un minuto –¡en un minuto!– igual hay una manera de hacer algo así inyectándolo en el interior, casi como una limpieza, porque como pueden ver, [el virus] penetra en los pulmones y tiene un efecto enorme. Sería interesante probarlo. Habrá que usar médicos para hacerlo, pero a mí me parece interesante”. Sus comentarios generaron una inmediata reacción local, cuatro horas después de su alocución presidencial, más de 100 personas fueron ingresadas a los hospitales en estado de emergencia por inyectarse desinfectante en su cuerpo[i]. En otro lugar del mundo, el presidente Nayid Bukele[ii] inauguraba un mega hospital realizado en tiempo récord, en esa primera fase entregaba 400 camas UCI con moderna tecnología para hacer frente al coronavirus. Los dos y muchos líderes políticos, tanto de izquierda como de derecha, tienen un común denominador: el retorno del clamor por la suspensión de los derechos políticos, la supresión del equilibrio de poderes y sobre todo la obligada imposición de un consenso. Los dos tienen algo más que los unifica, su habilidad para reescribir la historia y la encarnación del retorno totalitario.


Cuando Hannah Arendt[iii] explicó su método de análisis sobre el terrible fenómeno del totalitarismo acudió a una exégesis histórica, su intento como ella misma lo aclaró, era encontrar la forma como la política fue tomada por asalto y cercenada. Todo ello se logró con el cambio de las redes de relaciones concretas, las cuales a través de mecanismos de control propiciados por grandes burocracias se convirtieron en redes de relaciones abstractas. Es decir, la política dejó de entenderse como una pluralidad y disenso en el espacio público, para practicarse como la imposición de un consenso unánime y la adherencia plena al líder absoluto que colonizaba la esfera de la vida privada. Los expertos, Hitler, Mussolini, Mao, Stalin, dejaron un manual de instrucciones sobre cómo eliminar la posibilidad del pensamiento diferencial; su arma preferida: el miedo.


Dice Bauman[iv] que el miedo líquido (vacío, uniforme y en ocasiones difuso) en la era de la hiper-información tiene mayor capacidad de movilización. Cuando se agita la incertidumbre de forma exponencial llegamos a una zona nebulosa de la existencia humana, no podemos ver la amenaza, no la podemos entender, no la podemos visibilizar. Cuando llegamos a esa zona ciega, el miedo no solo puede llegar a un levantamiento de los colectivos, sino que nos incapacita, nos detiene, nos frena y entonces, corremos tras la búsqueda del gran padre, del ser magnánimo, del mesías de la nueva temporada, que pueda darnos la tranquilidad de dormir confortables y apacibles.


Ese miedo plantea Luigi Zoja[v] se refleja en la paranoia que a nivel macrosocial es la tendencia poderosa que dinamiza la historia. Este enfoque plantea que la capacidad de los lideres políticos para manejar la comunicación, aunado al poder de los medios de comunicación social, para hacer exponencial nuestros temores y para materializar de forma ficcional la incertidumbre, la podemos evidenciar en el mundo pandémico del ahora. El análisis de Zoja se queda corto, ya no es la paranoia. El concepto que permite explicar este nuevo fenómeno lo he nombrado: la e-paranoia. Nuestros miedos más acendrados, más recónditos, como lo planteaba George Orwell[vi], más inconscientes, que habitan en lo recóndito de nuestro ser, son agitados hasta el cansancio usando como plataforma la omnipresencia de las redes sociales y de la comunicación virtual.


La e-paranoia es hiper-exponencial, todo el tiempo se nos bombardea con noticias apocalípticas, pareciese que el fin de los tiempos llegó en este justo y preciso momento. Un ejemplo: se aproximan los enjambres de langostas que vienen del África, se acercan de manera inevitable las arenas del Sahara que nublarán nuestro cielo, dentro de poco aparecerán las maldiciones de nuevos virus (del cerdo, de los marsupiales, de las ratas); este torrente de miedos colectivos hace que uno llegue a temer que en cualquier momento aparezcan dinosaurios en el mar caribe.


Hoy vivimos una era de la incertidumbre total, se denomina era de la perplejidad, un momento donde no tenemos respuestas, y donde prácticamente todos los políticos del mundo global parecen aprendices de brujo, tratando de descifrar que hacer frente a un virus que la ciencia no logra comprender y cometiendo errores cuyas consecuencias se pueden contabilizar en el número creciente de fallecidos en las estadísticas diarias. Los resultados son catastróficos a nivel global. Hasta el día de hoy, han fallecido más de 203 mil personas en toda Latinoamérica, la contracción de la economía se prevé en un 9.1% según la CEPAL[vii], y lo más grave tendremos la década perdida, el PIB se retrae al mismo que había en el año 2010.


Mientras las medidas tomadas para frenar el virus hacen que más de 140 millones de personas, es decir, el 55.5% de los habitantes de este tercer y sufrido mundo, que viven de la informalidad se precaricen; según Oxfam[viii] cada dos semanas, desde el mes de marzo, aparece un nuevo milmillonario. En toda A.L. hay 73 milmillonarios cuyas riquezas se han incrementado de manera exorbitante en 48.200.000.000 de dólares. Se está produciendo una riqueza de 413 millones de dólares diarios. Las simetrías e inequidades van de la mano con los miedos y las E-paranoias.


Lo increíble es que los miedos no nos dejan ver dos variables. La primera, es la forma como paulatinamente las fuerzas hegemónicas han trasladado la responsabilidad del virus al ciudadano precarizado, como el culpable del contagio termino siendo yo, por no quedarme en casa o simplemente por no lavarme adecuadamente las manos. Nadie menciona que décadas de neoliberalismo sumado con la corrupción flagrante han destruido el sistema de redes hospitalarias y han convertido la salud en uno de los negocios más costosos y rentables. El virus solo ha mostrado una cara de la crisis del sistema de salud, la pos-pandemia mostrará otra, la crisis de salud generalizada e inevitable de todas las personas que hoy están en sus casas sufriendo en el silencio y en el miedo, navegando de e-paranoia en e-paranoia, padeciendo otros problemas de salud, y que temen ir a un hospital.


El miércoles 2 de agosto del año en curso, casi más de cuatro meses encerrado y con un miedo atávico al otro, por fin pude salir. En un semáforo escuché el diálogo de una madre desesperada, de esas que gritan su acostumbrado clamor: una ayudita, por favor; con su hijo, que aparentaba la edad aproximada de diez años, mientras surcaban los vehículos. La mujer se quejaba de la tragedia de pedir y del miedo al contagio. Él mirándola detenidamente se quitó su mascarilla, respiró profundamente y le dijo con voz tierna de hijo comprensivo: “tranquila mami, todo esto pasará, yo creceré y solo tendrás que pedir para ti solita. Todo esto pasará”. Sin lugar a duda, transitamos del neoliberalismo al neuroliberalismo[ix].


Ha triunfado la ética del más fuerte, el sabor de la derrota es amargo, la realidad supera a la ficción.

Notas

[i] https://www.antena3.com/noticias/mundo/mas-100-ingresados-estados-unidos-ingerir-detergente-lejia-coronavirus-indicaciones-donald-trump_202004255ea3ebf04cbdf600015f2908.html [ii] Conferencia de prensa de Nayid Bukele en: https://www.vanguardia.com/mundo/el-salvador-inaugura-primera-fase-de-hospital-exclusivo-para-la-covid-19-AE2547714 [iii] Ibid [iv] Zygmunt Bauman, Miedo Liquido, Barcelona, Paidos, 2010. [v] Luigi Zoja, Paranoia, México, Fondo de cultura económica, 2013. [vi] George Orwell, 1984, Barcelona, Debolsillo, 2014. [vii] CEPAL, en: https://www.cepal.org/es/comunicados/contraccion-la-actividad-economica-la-region-se-profundiza-causa-la-pandemia-caera-91 [viii] Oxfam, en: https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/aumentan-los-mil-millonarios-de-america-latina-medida-que-la-region-mas-desigual [ix] Biagini, H.. y D. Fernández Peychaux, El Neuroliberalismo y la ética del más fuerte, Buenos Aires, OctubreFuente: Pacarina del Sur, 2014. [i] Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo. Madrid, Alianza Editorial, pagina 496.

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