• Columna 7

DESPERTAR DEMOCRÁTICO

Por: Ricardo Bolaño González.


“Nuestra dignidad vale tan poco… pero es todo lo que tenemos, es el último centímetro que nos queda de nosotros, si salvaguardamos ese centímetro, somos libres”.


V for Vendetta.


Nada como la Academia para generar espacios de reflexión, se dice reiteradamente en estos días, motivo por el cual hoy más que nunca agradezco por permitirme esta columna, donde sería inoportuno e impertinente desaprovecharla tocando un tema diferente a la actual realidad del país.


Hablo como docente universitario y ciudadano al que le duele mi sociedad, desde mi profesión trato de aportar mi grano de arena, lo cual no significa que en algunos casos esté equivocado o haya sido alguna vez incoherente en mis convecciones, igual, errar es de humanos.


Hoy noto que lo que estamos viviendo no es más que el despertar de una generación distinta a las anteriores; movilizaciones y protestas sociales siempre ha habido, todas teniendo como motor a la juventud, gracias al ímpetu y rebeldía que da esa etapa de la vida. Hasta ahí, nada diferente.


Lo totalmente novedoso es esa consciencia política en una gran cantidad de jóvenes, la claridad con la que manejan los temas; discúlpenme, pero antes eso resultaba palpable en las Universidades Públicas, donde hay mucha mayor participación del Estudiantado en lo que tiene que ver con situaciones propias del campus universitario.


Pero cada vez es más frecuente la participación activa de aquellos pertenecientes a instituciones privadas, a quienes tampoco les empieza ser ajeno las situaciones que afectan su diario vivir, tanto a nivel local como nacional.


Prefieren buscar una salida sencilla, muchos padres alegan y se quejan por el adoctrinamiento a sus hijos; por supuesto, siempre será más sencillo culpar de los problemas al enemigo externo, es mejor creer que todo se trata de un complot del comunismo internacional quien utiliza a la Juventud como instrumento para su llegada al poder.


Lo anterior es subestimarlos enormemente. Tener la fortuna de tratarlos desde hace una década me permite creer plenamente que lejos de borregos adoctrinados, estamos frente a seres con criterio propio capaces de tomar decisiones y de considerar que es lo mejor para su sociedad.


La respuesta como siempre está en casa, al parecer no están conscientes que el mundo cambió, y con ello las relaciones interpersonales; la era digital llegó y con ella trajo una gran revolución que algunos han denominado la democratización de los medios.


A diferencia de quienes integran mi generación, y las generaciones anteriores, donde esperábamos el noticiero del mediodía o el periódico para estar informados, los jóvenes de hoy tienen el conocimiento y la información al alcance de un click. Desacertados quienes creían que sólo se limitan a chatear entre ellos o a jugar, dejen de subestimarlos.


La dinámica cambió, a nosotros si era más fácil adoctrinar porque sólo nos alimentábamos de los grandes medios, de allí que estos eran considerados el “cuarto poder”, hoy no, estos jóvenes saben perfectamente que estos generalmente tienen intereses particulares que defender, y por eso prefieren acudir a diversas fuentes.


El resultado, yo lo llamo el despertar democrático de una sociedad que se forjó sin criterio político, cuando una sociedad es más consciente de sus derechos, a la clase política no le queda otra que escucharla. Hay quienes se empeñan en creer que todo se limita a ideologías de izquierda y derecha, pero no quieren advertir o prefieren no darse cuenta que estamos en una sociedad llena de privilegios, donde hoy toda una generación está gritando: no queremos nada regalado, simplemente queremos una sociedad más equitativa o justa.


Por supuesto, siempre existirán quienes pretendan aprovecharse de protestas y movilizaciones sociales, todas tienen un contenido o finalidad política y, por ende, resultan perfectamente atacables por esta vía, siendo la mejor forma: el vandalismo.


La juventud de hoy no es la misma de hace 20 años cuando yo apenas estaba por finalizar mis estudios Universitarios, en un país donde todos somos conscientes de la enorme desigualdad social, pero donde todos hemos permitido que hagan de los recursos públicos una especie de piñata, la de hoy, está dando un ejemplo de lo que se conoce como Dignidad.

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