• Columna 7

DE LA UTOPÍA DEL FEMINISMO AL “REGRESO A LA COCINA “

El feminismo no es sólo para mujeres, es permitir que todo el mundo tenga una vida más llena” (Jane Fonda)


“Un feminista es cualquiera que reconozca la igualdad y plena humanidad en mujeres y hombres (Gloria Steinem)


Por Esperanza Niño I.


Han pasado muchos siglos desde que la historia registra el trabajo ingente realizado individualmente por mujeres que reconocieron la necesidad consciente de realizar tareas diferentes a las impuestas por la sociedad en que les tocó vivir. Fue así, como desde la Edad Media en su soledad del claustro- era el único lugar en que la mujer podía encauzar ideas con la libertad que da el pensamiento- Hildegarda Von Bingen, la monja alemana llamada tiempo después “la Sibila del Rin”, qué encontró el espacio y el tiempo para escribir, criticar y reivindicar el papel de la mujer sacándola del “estatus natural” que se le había impuesto y devolviéndole la verdadera naturaleza. Enfrentada, por supuesto a la censura, pero sin temor alguno habló de la opresión sexual a la que estaban sometidas las mujeres, planteando en sus escritos que las mujeres también hacían parte del encuentro sexual y que por lo tanto sentían y disfrutaban del mismo con lo cual callaba las voces de la ignorancia que habían justificado su opresión por siglos, convirtiéndose así además, por replantear el papel de las mujeres en la vida pública y social, en la precursora del feminismo en el mundo occidental.


Las mujeres de la Revolución Francesa también pusieron su cuota de sufrimiento entregando no solo su libertad sino su vida al alzar sus voces reivindicando los derechos femeninos, no solo “los derechos del hombre y del ciudadano''. Ellas dejaron un legado, una huella, que a través de los siglos muchas mujeres fueron recogiendo y llenando sus vidas con el ejemplo que estas luchadoras por la igualdad de género consiguieron,


Es así como en el siglo XIX aparecen en la escena social en Europa y en América aguerridas mujeres convencidas de la utopía de la necesidad de revisar conceptos sociológicos incrustados en las sociedades para formular ideales colectivos que permearan la antigua concepción de la Misoginia Romántica que es nada menos que la hipertrofia esencializadora del género femenino, caracterizada por la anulación consciente del principio de individualidad femenina y considerada como “un todo” a diferencia de los hombres, quienes sí han creado espacios entre sus iguales. Este Concepto acuñado desde la época de la Ilustración con Rousseau que con toda su sabiduría extendida pregonaba la igualdad, el derecho a la educación a participar en la vida pública, al contrato social, pero solo para los hombres. Las mujeres debían educarse para hacer cuidadoras de sus hijos y atendiendo con delicadeza las labores domésticas y sociales. ¿No les parece que hoy volvieron a resonar esas misóginas consignas?


Más tarde hacen aparición en la escena social y política en todas partes del mundo desde Nueva Zelanda (1893) hasta América, mujeres abanderando el derecho al voto. Estas valerosas mujeres conformaron colectivos en todas partes donde llegaban sus voces para obtener ese derecho y de contera el de participar en iguales condiciones a los varones, en la vida política de sus países. Hoy se les conoce como Las sufragistas, sin olvidar paradójicamente, que en Colombia en el año 1853, en el Departamento de Santander exactamente, - cuna del señor Rodolfo Hernández, candidato a la Presidencia de la República- en la provincia de Vélez, se consagró el derecho al voto femenino que infortunadamente, la Corte Suprema de Justicia de la época echó para atrás.


Ahora bien, conseguido este derecho, en algunas partes con el sacrificio de tantas vidas, también de hombres conscientes de la igualdad intelectual de las mujeres, ahora la lucha se encaminó, en virtud del surgimiento de la Revolución Industrial, a conseguir la igualdad laboral de mujeres y niños obligados a trabajar en condiciones de esclavitud.


De esta lucha existe hoy una verdadera Enciclopedia completa de mujeres que en todo el mundo marcharon en huelgas de tal trascendencia que pararon la producción textil. Ellas fueron encarceladas, torturadas y, en algunos casos por su activismo político, ejecutadas en la plaza pública. Un ejemplo que marcó la historia de las luchas de las mujeres y que dio origen desde 1975, a la conmemoración del “Día de la Mujer”, fue el ocurrido en la ciudad de Nueva York, donde fueron sacrificadas 120 mujeres en la Fábrica Cotton que murieron calcinadas en un incendio provocado por el dueño de la misma, quien había dado la orden de cerrar las puertas del edificio, prendido en llamas, para que las mujeres abandonaran el lugar y desistieran de su empeño de lograr menos horas de trabajo y una remuneración justa.


Conseguidos algunos de estos derechos, también las mujeres se empeñaron entonces por educarse en el campo profesional, pero las universidades les cerraron las puertas ya que seguía afianzándose la idea de que su papel no estaba en las aulas, estudiando con los hombres sino en la casa adelantando las labores domésticas, acudiendo al antiguo precepto de la naturaleza reproductiva y familiar de las mujeres. Lucha que consiguieron muchas mujeres optando títulos de Abogadas, médicas, científicas, etc., en universidades que las discriminaron pero su fortaleza las llevó a seguir adelante para que ahora en estos días, vuelvan a sonar campanadas ensordecedoras repitiendo estas frases antifeministas o, ¿ Será que hay alguien que quiere devolver el tiempo?.


Aunque hoy, año 2022, aún se lucha por conquistar otros espacios de independencia femenina, las mujeres hemos conseguido un importante lugar en la sociedad y en todos los campos del conocimiento. No obstante lo anterior, dentro de innumerables familias suceden miles de casos de maltrato femenino y peor aún hasta múltiples eventos de feminicidio, delito que el candidato Rodolfo Hernández desconoce ya que lo denomina femenicidio considerando en sus palabras “¿Qué eso para qué? ¿de qué sirve?, son embelecos de los legisladores establecer ese delito en el Código Penal.” ¡Hágame el favor!


Mujeres y los hombres comprometidos con la utopía socioeconómica de un mejor mañana como ideal colectivo, del sueño que los colombianos y colombianas tenemos en relación a los derechos, de sacar adelante proyectos que enaltezcan y vuelvan productivo el trabajo de las mujeres, que, donde se han amalgamado la violencia política y el narcotráfico usando a las mujeres y niñas como sujetos sexuales, cambie ese espectro y se acabe con esa oprobiosa realidad, que puedan trabajar y ser productivas; que soñamos con jóvenes que tengan posibilidades de educación para obtener cargos tecnológicos o profesionales; que se les abran fuentes de empleo; que exigimos un trato decente y reconocimiento respetuoso a las mujeres, por todo ello, estamos llamados a ir tras ese sueño que solo lo ofrece El Pacto Histórico con una Vicepresidenta como Francia Márquez que tan dignamente representa de muchas maneras, a las mujeres colombianas.


Lo último que las mujeres queremos en este siglo, en este momento, es volver a ser tratadas como objetos, cosificadas y sin talentos intelectuales reconocidos, únicamente ejerciendo papeles domésticos “volviendo a la cocina” como es la posición que deben tener las mujeres y no otra, en el pensamiento y el actuar del señor Rodolfo Hernández.

Hemos recorrido un tortuoso y largo camino en la conquista de nuestros derechos para llegar hoy a ser lo que somos. ¡No permitiremos un retroceso en nuestras conquistas!.


203 visualizaciones0 comentarios