• Columna 7

COMO NO AMARTE COLOMBIA

Por: Jairo Arturo Fontalvo Sarmiento.


Como no amarte Colombia, si Dios se fijó en ti para que naciéramos en tu sublime territorio. Te pedimos perdón ante tanta violencia marchitadora de tus flores. La generosidad de tus grandes riquezas, no merece sacarte tantas lágrimas. Cuantas maravillas nos das, pero la corrupción te arranca la ilusión de ser plenamente feliz. Nos regalas hermosos paisajes, pero las armas acaban con los arboles de la paz.


Como no amarte Colombia, si cada mañana nos levantas con un sol esperanzador. Esa madre que nos consiente con una tasita de Café. Esa mujer que nos anima con sus dos océanos de amor. Aquella que deja de producir carbón, cada vez que un colombiano muere.


Como no amarte Colombia, si tus ríos besan a la tierra de nuestra alma, pero las aguas de tus caricias tropiezan con las piedras de la violencia, y la arena de tu nobleza es arrastrada por la orilla de la ambición.


Como no amarte Colombia, si tus brillantes minerales reclaman justicia ante tanta desigualdad. Tus preciosas esmeraldas brotan el color verde de la esperanza y tu oro sagrado nos ilumina con el amarillo de la alegría.


Como no amarte Colombia, si tus orquídeas florecen a pesar de los disparos en las montañas. Tus cascadas no se rinden ante tanta contaminación y tus valientes animales te defienden del conflicto irracional del hombre.


Como no amarte Colombia, si tu música simboliza nuestra alegría y con el baile de la cumbia nos olvidamos de los problemas. Solo basta escuchar un vallenato en la madrugada para reconciliarnos y empezar el día con esperanza.


Como no amarte Colombia, si nuestras tristezas las enmaicenamos en el Carnaval de Barranquilla, los golpes se alivian con las melodías del Arpa del Llano y las angustias se disipan con el sonido del tambor chocoano.


Como no amarte Colombia, si tus hermosas playas protestan pacíficamente ante las olas rebeldes, y el mar inmenso acaricia a las rocas en señal de paz y reconciliación. Como no darte gracias querida patria, si tu misma naturaleza es fuente de unidad e inspiración para evitar conflictos y llegar a acuerdos.


En fin, como no amarte Madre Colombia, si Dios permitió nacer en tus entrañas para que tu vientre amoroso nos proteja del mal, y si llega el día final de nuestra existencia, que sea en los brazos de la tierra del amor y la felicidad.

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