• Columna 7

¿CÓMO INTERPRETAR LOS RESULTADOS ELECTORALES DEL 29 DE MAYO?

Por : Alvaro Echeverri Uruburu


“<<Relocos Papi, Relocos>>,Repite Hernández

en Tik Tok, ante su crecimiento en las encuestas” ( El

Tiempo junio 3 de 2022)



Cuando los dioses quieren perder a los hombres,

primero los enloquecen” ( Frase atribuida al Trágico

griego Eurípides.)


La interpretación de los resultados electorales de la primera vuelta para la elección presidencial en Colombia, ofrecidos por algunos medios de comunicación, lo mismo que por varios analistas políticos, parecen haberse orientado a ponerle sordina al triunfo del candidato del pacto histórico, Gustavo Petro, y a magnificar los resultados obtenidos por un provecto y exótico personaje cuyo único mensaje se reducía a atacar verborraicamente la corrupción de la clase política del país.


Se pasaba por alto que el triunfo de Petro con 8 millones y medio de votos, significó la primera y única victoria de un movimiento de izquierda en los 200 años de existencia independiente de nuestro país. Triunfo espectacular si se tiene en cuenta que el Pacto Histórico derrotó a las maquinarias de los dos partidos tradicionales y eternos, el liberal y el conservador y a los demás partidos ad –Latere, mucho más recientes, como el Centro Democrático, la U. , Cambio Radical, etc., que habían apoyado al candidato del establecimiento, qué tan solo les había servido de mascarón de proa con un único lema de campaña: “ detener a Petro”.


El triste papel de este personaje como idiota útil, quedó al descubierto la misma noche de las elecciones, cuándo, sin asomo de vergüenza, adhirió a quién en sucesivos debates lo había apostrofado como corrupto. Justificando tan vergonzosa adhesión, expresó qué se trataba de “ evitar que nos quiten el país”. Hablaba así, en nombre de la clase dirigente que lo había apoyado y que siempre ha considerado que la divina providencia les escrituró el país ”hasta el fin de los tiempos”.


Muchos analistas queriendo ignorar el triunfo del candidato del pacto histórico con el avance electoral del autoproclamado candidato de la Liga de los “gobernantes(?)anticorrupción”, atribuyéndolos, con razón, al infinito hastío y cansancio de la opinión pública en contra del compromiso de la clase política con la corrupción, que ha alcanzado en los últimos tiempos cotas sin antecedentes.


Gustavo Petro sin duda igualmente, puede hablar capitalizando parte sustantiva de esa opinión pero con credenciales incuestionables. Sus denuncias acerca de la alianza entre paramilitares y políticos que permitió que la ilegalidad se apoderara de los presupuestos y contratos de muchos municipios de la costa, llevó a la mayoría de los protagonistas de estas alianzas vitandas a la cárcel. El llamado “Carrusel de la contratación de Bogotá”, a cuya cabeza estuvieron Los Hermanos Moreno Rojas, igualmente fue descubierto y denunciado por Petro y también condujo a sus responsables a responder ante la justicia.


Del otro lado, el candidato que obtuvo el respaldo de otro sector de la opinión inconforme con el actual estado de cosas, parece haber logrado este resultado mediante una combinación de ignorancia e irracionalidad.


Ignorancia porque muchas personas seguramente ignoran las maniobras corruptas de ese candidato en la alcaldía de Bucaramanga, lo mismo que en sus negocios privados. Todo ello ha quedado al descubierto en múltiples videos que obran en las redes sociales. Estos han mostrado la imagen de un personaje cínico (“tener un hombrecito que me paga una hipoteca durante 15 años es una delicia”) de lenguaje vulgar y procaz ( cuando insulta a los funcionarios de su alcaldía y a quién se resiste a violar la ley como su jefe se lo ordenaba) un patán (capaz de golpear a un Concejal que le reclamaba por la vinculación de su hijo en un contrato corrupto para la adjudicación de un vertedero de basura, direccionado precisamente por el Alcalde, su padre) y violento (“le pegó su tiro” a alguien que hacía negocios con el ingeniero).


La irracionalidad más absoluta se produce cuando a pesar de las características negativas de la personalidad del candidato, se comienzan a producir todo tipo de adhesiones y apoyos, pero peor y más grave, cuando éste aspirante a la Presidencia ha demostrado una ignorancia supina sobre los asuntos de Estado: desconoce que existe un tratado ambiental y de protección de los cuidadores de los recursos naturales y que el Congreso se ha negado hasta el presente a ratificar; no sabe que existe, ni como se escribe y menos si debe o no reformarse, el cuestionado Escuadrón Antidisturbios ESMAD; desconoce la geografía nacional como lo demostró a propósito del Departamento del Vichada; le resta importancia al incremento de los delitos de feminicidio; con una mentalidad medieval manda a las mujeres a la cocina etc., etc….Aquí solo algunas perlas de la estulticia Rodolfista.


Los pretendidos “demócratas” de ayer, que alegaban que Petro representaba un peligro para la democracia del país, hoy apoyan sin vacilaciones a éste, sí peligroso personaje, que anuncia que su primer acto de gobierno será declarar el Estado de Conmoción Interior para imponer sus medidas” salvadoras antirrobo”, sin pasar por el Congreso. Es entendible que la clase política, conformada por personajes corruptos en buena medida y que resultó derrotada en los últimos comicios, busque mantener el poder que parecía escapárseles de las manos con la victoria del Pacto Histórico, apoyando a este personaje primitivo, ignorante e impredecible, dejando al desnudo, así, la falacia del campeón de la anticorrupción.


Pero, lo que sí no se entiende es como tanta gente haya sido engañada y lo siga siendo, y, peor aún, que otros más se sumen al engaño, estimulados por algunos medios de comunicación y precarios sondeos de opinión, fletados a los intereses creados que han dominado desde siempre al país.


Quiénes queremos un cambio serio y profundo y no meramente emocional y cosmético, tenemos el deber de derrotar al gran engaño qué representa este nuevo Goyeneche. El de antes era un chiste, el de hoy, un peligro.


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