• Columna 7

¡ARRIÉSGATE Y VIVE!

Por: Cristian Morelli E.

Hoy escribiré de algo diferente, me quitaré la armadura jurídica para darle paso a la túnica filosófica o al menos eso intentaré, ¿soy sabio? no lo creo, incluso pienso que nunca llegaré a serlo totalmente. Es de mi preocupación interna inquirir conocimiento y aproximarme a verdades, esto implica dejar a un lado el mundo de las letras y la academia en determinados momentos en aras de reflexionar sobre los hilos de nuestro vivir o “hablar carreta” desde una óptica tosca.


¿Qué es la vida?


¿Solamente ser una pizca de arena en este mar de universo terrenal? ¿Será la vida únicamente el proceso automático de inhalar y exhalar aire? ¿Será la vida; ser y la muerte física; no ser?


Si tu respuesta a lo anterior es sí, retírate inmediatamente de aquí, tal vez te parezca ridículo y fantasioso lo que sigue, los que internamente respondieron no, quédense conmigo.


La vida no es más que la sala de espera del aeropuerto de la eternidad, somos turistas de la vida terrenal, desde que arribamos aquí tenemos un ticket de retorno seguro.


Dicho lo anterior, no es menos cierto que la vida no se reduce a cuestiones meramente superficiales, la vida abarca mucho más que la mera existencia física. La explosión de las buenas emociones; sin pasiones, un logro conseguido sin pisotear a nadie y un buen amor, ya sea familiar o del que comúnmente conocemos realmente nos hacen sentir vivos.


¿Cuántas veces hemos dicho “esto sí es vida”; al momento de estar haciendo algo verdaderamente satisfactorio para nosotros? Sin duda, la gran mayoría. Esto es porque la vida no se minimiza al hecho de no estar muerto sino a la plenitud de la misma.


Pero junto a la satisfacción; el dolor. Nada es perfecto y debemos afrontarlo, hay cosas que quisiéramos hubiesen sido diferentes pero por algún motivo no se dio, ello no es motivo para no aprovechar lo que esté a nuestro alcance, de algo si estoy seguro: siempre habrá algo bueno que amenice nuestra existencia, llámese familia, proyecto, metas o convicción divina.

Si el presente no es tan bueno como creemos, debemos sacar lo mejor del mismo y proyectarnos fijamente en lo querido. La lección anterior la debo a mi querida tía paterna Miriam, diariamente me dice “proyéctese y verá”; hasta la fecha me ha funcionado. Todo es cuestión de actitud y visión.


No se equivocaba Lucio Séneca al decir: “el estado de todos los ocupados es miserable; pero el de aquellos que aún no son suyas las ocupaciones en que trabajan, es miserabilísimo; duermen por sueño ajeno, andan con ajenos pasos, comen con ajena gana; hasta el amar y aborrecer, que son acciones tan libres, lo hacen mandados.”


La decepción más terrible de la vida es vivir atado, y no, no me refiero a una persona solamente, hago alusión al miedo de no arriesgarnos a vivir, de no cumplir nuestros propósitos por miedo al qué dirán o al fracaso, ello es una atadura mental que cada día va reduciendo nuestra realidad convirtiéndose en agonía constante, causante de la muerte espiritual, siendo esta igual o más fatal que la física.


Este es mi mensaje de aliento para ti, no desfallecer y persistir, por eso mi mensaje de hoy es: ¡Arriésgate y vive!

© 2020 Desarrollo web by WAKAR MEDIA & BUREAU

Dirección General: Rafael Porto C.