• Columna 7

AQUELLA CITA

Actualizado: ago 3

Por: Rosember Rivadeneira Bermúdez.


Después de aquella promesa no volví a escribirle.


Le di espacio a la distancia para que el tiempo ofreciera muestras de cuánto podían sobrevivir las ganas.


Me dijiste que venías.


Esperé ansioso tu presencia. Con las fuerzas aumentadas y el deseo retenido.


El volcán anhelaba tus caricias. Esperaba el estímulo de tu vibración para alegrarte la vida con su mágica erupción.


En mis sueños te besaba los labios y disfrutaba al levantar la vista para contemplar tus ojos extraviados.


El silencio no es olvido. Es la mansa marea que, al agitarla, revela lo que guarda en su interior.


En silencio te esperaba. No viniste y tampoco te excusaste.


Sonrío al comprender que la gente se encanta y luego se marcha, que nada dura para siempre.


Hay momentos que en nuestra mente existen, mientras el alma lucha para que nunca se materialicen.


La tierra continuará girando. Tú y yo quizás estaremos sonriendo en los brazos de otra gente, pero no olvides que en mi mente siempre estarás presente.

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